Criando Niños Responsables

Resumen del capítulo 2 del libro «Ser padres con amor y lógica» por Foster Cline MD y Jim Fay.

Elaborado por: Dr. Bert Alexander

Traducido por: Henry Roncancio y Gladys Contreras

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Cuaderno: Las  Respuestas

Criando hijos responsables - video

Henry y yo (Bert Alexander) somos predicadores y hemos escuchado este pasaje toda la vida: a veces para alentar a los padres, pero más a menudo para regañarlos y hacerlos sentir culpables. ¿Qué opina usted sobre este proverbio famoso? Puede escribir sus comentarios en el muro de comentarios incluido en esta lección.

¿Cuáles son sus objetivos en la crianza de sus hijos?

  • ¡Hijos independientes en 18 años!
  • Hijos que tomen buenas decisiones las más de las veces.
  • Preparar a los hijos para salir a delante y desempeñarse bien en la vida.
  • Que los hijos pasen de la dependencia total a la independencia.

Algunas preguntas que debe considerar:

  • ¿Cómo enfrentarán los chicos las presiones de la vida?
  • ¿Qué decisiones harán cuando se enfrenten a situaciones difíciles?
  • ¿Cómo se van a portar cuando no estamos cerca de ellos la mayor parte del tiempo?
  • ¿Cómo hacer que sean responsables? ¿Basta con darles consejos y pláticas de responsabilidad?

Primero veamos algunos estilos de crianza ineficaces y luego veremos qué funciona mejor.

  • Los padres helicóptero: Estos son padres que piensan que el amor significa hacer que sus vidas giren alrededor de sus hijos. Gravitan sobre los chicos y van en su rescate en cuanto cuanto surge algún problema. Constantemente protegen al crío de cualquier carencia o consecuencia merecida. Estas son oportunidades para tener valiosas experiencias de crecimiento. Tan pronto los muchachos envían una señal de auxilio (SOS), los padres helicópteros, que están siempre listos flotando en la zona, aterrizan para proteger a sus niños de sus maestros, compañeros de juegos, y cualquier otra cosa que parezca hostil. Estos chicos no están preparados para los retos de la vida, porque sus padres les «robaron» muchas de sus significativas oportunidades de aprendizaje (ODA) en nombre del amor. Los padres helicóptero a menudo parecen padres modelo: cuando sus hijos sufren, ellos también, por eso es que se abalanzan a rescatar a sus hijos y evitar que se les impongan consecuencias desagradables. Traen tareas y almuerzos olvidados, terminan proyectos descuidados, etc. y no dejan que el niño se haga responsable de sus actos y decisiones. En el mundo real, las multas de tráfico, cuentas pendientes, impuestos y otras responsabilidades no simplemente desaparecen porque algún benefactor nos saca de apuros.
  • El padre helicóptero Turbo-Attack: Es igual que la anterior, pero estos padres vuelan con armas de fuego potente porque están obsesionados con el deseo de crear un mundo perfecto para sus hijos: un mundo libre de luchas, incomodidades, malestares y decepciones. El niño se prepara para la edad adulta con las mejores credenciales: altas calificaciones, actividades extracurriculares, premios y honores especiales. La actitud fundamental de estos padres es que vivimos en un mundo muy competitivo y que es necesario que los hijos tengan todas las ventajas y que cualquier error que cometan de niños o jóvenes no debe ser un obstáculo para su progreso en el futuro. Estos chicos viven de tal modo que todos sus errores van a a parar «bajo la alfombra», se hacen invisibles. Decir que el hijo una víctima es una maniobra favorita, diseñada para enviar el personal de la escuela y los trabajadores sociales a las «trincheras de protección». ¡Nadie quiere una demanda! Así los educadores responsables de los chicos seden y dejan pasar los errores. Los chicos, por su parte, aprenden a culpar a otros por su falta de éxito y no aprenden a ser personas que alcanzan sus metas a través del esfuerzo y determinación. La universidad o la empresa que reciba a uno de esos muchachos en el futuro no se dejará intimidar por la presión de los padres cuando el chico salga con un desempeño deficiente. Una imagen perfecta y expediente académico impecable son pobres sustitutos del carácter y logro que vienen de la lucha y la perseverancia.
  • Los Padres Sargento: Aunque estos padres aman a sus hijos, les piden que obedezcan las órdenes como su fueran reclutas y creen que entre más control mejor preparados estarán sus hijos a largo plazo. Las palabras de los padres sargento están llenas de humillaciones y «te lo dije». Si los niños no cumplen con una tarea, el Sargento hace que la terminen. Dada la oportunidad de pensar por sí mismos, a menudo estos niños a tomarán decisiones terribles para decepción de sus papás sargento. Lo que pasa es que nunca tuvieron que pensar por sí mismos, ya que siempre el padre pensó por ellos. Cuando estos niños se sean adolescentes, serán más susceptibles a la presión que la mayoría. ¿Por qué? Porque cuando eran niños y los «costos» de los errores eran poco, no se les permitió tomar sus propias decisiones, sino que siempre otro les dijo qué había que hacer. Así estos adolescentes siguen este mismo patrón dejando que otros dirijan su vida, pero esta vez la voz que escuchan es la de sus compañeros a amigos y no la de sus padres. Estos niños suelen ser seguidores porque nunca tuvieron la oportunidad de conducir.
  • Padres de las manos libres. Estos padres simplemente dejan que las cosas pasen. Poco se involucran en la vida de sus hijos. Suponen que los problemas se resuelven con el tiempo, que los sistemas educativos de la escuela o de la iglesia se ocuparán de preparar a los chicos para el futuro y se contentan con poner comida en la mesa y techo sobre la cabeza. Tal vez su interacción con los chicos se limita al juego y la diversión. Estos chicos no aprenden a establecer límites seguros y crecen con la carencia de un verdadero padre en la vida.

Los padres envían mensajes a sus hijos acerca de lo que ellos piensan que son capaces de hacer. Los padres helicóptero envían el siguiente mensaje: "Eres frágil y no puedes hacer nada sin mí." El mensaje del sargento es: "No puedes pensar por ti mismo, así que yo lo pensaré y decidiré por ti." Incluso si se observa cierto éxito con estos estilos al principio, cuando llegan a la adolescencia estos chicos se convierten en adolescentes de helicópteros o adolescentes de sargento que no pueden hacerle frente a las fuerzas externas, pensar por sí mismos, o manejar sus propios problemas. Los niños de sargento aprenderán a saludar como soldados, pero cuando crezcan, le levantarán el puño a sus padres ¡o el dedo de en medio!

Bueno, suficiente con los estilos de crianza ineficaces. Echemos un vistazo a un modelo más eficaz:

El Padre Consultor: A medida que los niños crecen, pasan de ser pensadores concretos a ser pensadores abstractos cuando llegan a ser adolescentes. En este proceso, los niños necesitan orientación reflexiva y firme, con límites claros y factibles (es decir que se puedan cumplir y hacer cumplir). Estos límites se basan en la seguridad del niño y en cómo el comportamiento del niño afecta a otros. Estos límites son muy importantes para que los niños aprendan a hacerse responsables de sus propios actos y a afrontar consecuencias razonables por acciones no apropiadas. Con el fin de ayudar a los niños a aprender a usar correctamente el control dentro de los límites dados, se les ofrecen para que ellos puedan decidir por sí mismos. Los padres consultores les hacen preguntas a sus chicos y les proponen opciones claras en lugar de decirles o mandarles lo que deben hacer. Así ponen la carga de tomar decisiones sobre los hombros de sus pequeños. Le permiten al niño a optar por ciertas decisiones dentro de límites sanos y claramente demarcados.

Notas finales

No hay nada en la crianza que sea seguro. Podemos hacer todas las cosas correctas y aún así no tener exitoso que nos gustaría como padres. Sin embargo, estos principios, como el pasaje de Proverbios al principio de la lección, son casi siempre efectivos. Funcionan bien las más de las veces. Aumentamos nuestras posibilidades de criar hijos responsables si los ayudamos a tomar riesgos bien pensados. Hacemos esto cuando permitimos que fallen. Hay que permitirles el fracaso para que puedan elegir el éxito. Los padres que tratan de asegurar el éxito de sus hijos a toda costa y a todo momento a menudo terminan fracasando. 

El costo de aprender a vivir aumenta cada día a medida que los hijos crecen. Los niños pequeños pueden cometer muchos errores cuyos precios son asequibles. Cuando son pequeños es fácil levantarse y volver a intentarlo si las cosas no salen bien. Por ejemplo, puedes decirle a un pequeño, "¿te gustaría ir en el coche con los pies en la tierra o en el aire?" O puedes decirle: "Quieres recoger los juguetes o pagarle a otra persona para que los recoja." Estos precios son asequibles, pero algunos padres no están dispuestos a cooperar en este programa. Pero hay que tener en cuenta que el costo de permitir que la naturaleza discipline a un niño «sabelotodo» a los cinco años no es tan alto como cuando tiene los quince.

Es cierto que es doloroso ver a los niños aprender a través de las consecuencias naturales de sus actos o, dicho de otra manera, importantes oportunidades de aprendizaje (ODA). Sin embargo, ese dolor es parte del precio que debemos pagar por educar hijos responsables. LAa verdad es que «pagarás ahora o pagarás después». Podemos sufrir un poco mientras aprenden las lecciones tempranas de la vida o nos dolerá mucho, cuando tengan que aprender más tarde siendo personas que no pueden cuidarse a sí mismas. Protección absoluta no es lo mismo que cuidado. Dios te ama lo suficiente para cuidarte, pero su amor no te garantiza que nunca te va a pasar nada malo hagas lo que hagas.

  • Cuidar a nuestros hijos no es lo mismo que protegerlos de cada paso en falso que den. A medida que crecen, los padres deben hacer una suave y gradual transición y ser más y más amplios con darles el privilegio de resolver sus propios problemas. Por ejemplo un grupo de niños están aprendiendo a patinar sobre hielo. El primer niño se cae y mamá acongojada le pregunta: «¿Te duele algo, mi hijo?» El niño reflexiona: «¡Ahora que lo pienso bien, creo que estoy muy mal herido!» En cambio, si la madre le dice «¡ARRIBA, mi hijo!», el chico minimiza el efecto de la caída y lo sigue intentando.
  • La responsabilidad no se puede enseñar con palabras, el niño tiene que adquirirla en la práctica. Para que los niños adquieran la responsabilidad, debemos darles oportunidades para practicar responsabilidad. El mensaje que usted intenta transmitir es: «Estoy seguro de que recordarás por tu propia cuenta, pero si no lo haces que aprenderás mucho de tu experiencia».

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  1. Tómate un tiempo para pensar tu estilo de ser padre. ¿Eres un papá «helicóptero»? ¿Una mamá «super helicóptero de ataque»? ¿Un padre sargento? ¿Estás siempre listo para resolver cualquier conflicto en que se metan tus hijos? ¿Les traes a la escuela las cosas que se les olvidan? ¿Gravitas sobre tus hijos y te haces responsable por las responsabilidades de ellos? ¿Actúas cómo si tus hijos fueran incapaces de tomar decisiones?
  2. ¿Dejas que los chicos hagan lo que quieran? ¿Tienes la tendencia a confundir «tiempo de calidad» con «cantidad de tiempo»?
  3. ¿Les haces preguntas a tus hijos y les ofreces opciones o simplemente les dices qué decir (lo cual pone todo el peso de la responsabilidad sobre tus hombros)?
  4. ¿Estás dispuesto a dejar que tus hijos fracasen en cosas pequeñas para que aprendan a no fracasar en las cosas más grandes?
  5. Nada es garantizado. Hay que darle a los hijos la oportunidad de fallas, para que aprendan de sus fallas y aprecien el éxito.
  6. Cuidar a los hijos no significa protegerlos de todos los pasos en falso que puedan dar durante su crecimiento.
  7. Una oportunidad significativa de aprendizaje es cuando dejamos que los hijos sufran las consecuencias de sus malas decisiones. Si no dejamos que los niños «paguen» por sus errores, no aprenderán la lección y tendrán que aprenderla cuando sean adultos.
  8. Practica lo siguiente con tus hijos:
    • Cuando los niños se porten desafiantes dales dos opciones, con las cuales tu estés satisfecha, Por ejemplo: «Tomás, ¿quieres sacar la basura antes o después de cenar?»
    • Si tienes que pedirles a los hijos más de dos veces que hagan algo, ¿estás dispuesto a quitarles un privilegio para ayudarles a aprender? Por ejemplo:  «Siento mucho, pero no podrás ir a la práctica de fútbol hoy. Tenías que sacar la basura antes o después de cenar y no lo hiciste. Pero no te preocupes. Ya tendrás oportunidad de practicar en el futuro.»
    • Vamos a servir la comida en diez minutos. Nos gustaría que comas con nosotros. Si no, habrá que esperar hasta mañana al desayuno.»
    • «Siento mucho que no trajiste el libro para el proyecto que tienes que entregar mañana. Espero que no tengas muchos problemas mañana.»
    • Vamos a comer carne y frijolitos para la cena. No voy a calentar la pizza congelada, porque la carne y los frijolitos son saludables y nutritivos. Vamos a extrañar que cenes con nosotros, pero estoy segura de que te va a gustar el desayuno mañana.
    • «Debes tener mucho frio porque no trajiste suéter. Yo también he tenido frío. Espero que no estemos afuera mucho tiempo.»
    • «Vamos a salir del McDonalds en diez minutos. Espero que disfrutes tu «happy meal» porque no vamos a comen hasta la cena (o el desayuno).
    • Es hora de dormir. ¿Te quieres poner la pijama primero o te quieres lavar los dientes?

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