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Estilos de Crianza

La mayoría de los padres ni siquiera estamos conscientes de cuál es nuestro estilo de ser padre. El conjunto de comportamientos y nuestros métodos particulares para criar a nuestros hijos son generalmente habituales. Muy seguramente lo aprendimos en nuestros propios hogares de crianza y simplemente los repetimos sin pensar en ellos mucho. Con frecuencia son el resultado de nuestros propios estados emocionales y de los niveles de estrés con que vivimos. El problema es que nuestro estilo puede influir significativamente a nuestros hijos por el resto de su vida. Para comprender un poco mejor este hecho, le recomendamos que vea el video a continuación y luego vea la presentación que está abajo. También puede descargar el documento en pdf y analizarlo. Esperamos que estos materiales le sean útiles. Escribanos un comentario haciéndonos saber si le beneficiaron y cómo.

Presentación por diapositivas

Documento en pdf

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EMPECEMOS TRAZANDO METAS

Es importante que los padres pensemos en los “peldaños” que nuestros hijos deben escalar a medida que crecen. Queremos ayudarlos con nuestros programas de crianza para que logren  alcanzar adecuadamente cada meta importante para ellos durante las diversas etapas de su desarrollo. Mientras crecen hay siete aptitudes cruciales que tienen que aprender: 

  1. Valorarse a sí mismos 
  2. Cuidar de su espíritu 
  3. Cuidar de su salud 
  4. Ser solidarios 
  5. Ser creativos 
  6. Ser felices 
  7. Descubrir sus talentos. 

Para que los padres puedan establecer un proyecto de crianza y formación de sus hijos hemos elaborado una lista de metas clasificadas según las etapas de desarrollo del niño y diversos aspectos de su desarrollo tales como:

  1. Estima Propia
  2. Habilidades Interpersonales
  3. Independencia
  4. Cuidado de sí mismo
  5. Responsabilidad en el hogar
  6. Espiritualidad
  7. Aprendizaje o desarrollo cognitivo

Vea la lista de metas en el documento pdf a continuación y vea también los videos abajo.

EMPECEMOS TRAZANDO METAS (DocumentoPDF)

La estimulación temprana y el desarrollo del cerebro

Impulso Nervioso y Sinopsis

 Adquisición y Desarrollo del Lenguaje en la Infancia

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OPCIONES Y TAREAS SEGUN LA EDAD

Del nacimiento a los 24 meses

  1. Recibir cuidado y cariño de una manera consistente.
  2. Acostumbrarse a un horario consistente para acostarse, comer y bañarse.
  3. Tener un ambiente seguro donde explorar su mundo
  4. Escuchar a los padres hablarles sobre su amor y las rutinas en su vida
  5. Aprender que las rabietas no son formas apropiadas de buscar la satisfacción de sus necesidades
  6. Escoger qué libro quiere que le lean al irse a dormir
  7. Físicamente redireccionar a los niños o quitarlos de lugar.

De 2 a 3 años

  1. Escoger un juguete de dos para jugar con él en el momento
  2. Recoger los juguetes
  3. Llenar el recipiente de una mascota (si la tiene)
  4. Poner la ropa sucia en su lugar
  5. Secar cuando derrama algo
  6. Limpiar el polvo sobre ciertas meses
  7. Recoger libros y revistas
  8. Establezca y mantenga las rutinas
  9. Use palabras claras, concretas y de ejemplos
  10. Anime a los niños a expresar sus sentimientos con palabras en vez de rabietas o lloriqueos
  11. El niño debe aprender a escoger entre estar con el grupo y portarse adecuadamente o retirarse a otro cuarto solo para calmarse.

De 4 a 5 años

  1. Tender su cama
  2. Botar la basura de recipientes pequeños
  3. Recoger el correo o el periódico
  4. Recoger la mesa
  5. Arrancar yerbas en el jardín
  6. Regar las flores
  7. Sacar los platos y cubiertos de la lavadora de platos
  8. Laver platos y pasillos de plástico
  9. Prepararse un plato de cereales
  10. Escoger entre actividades que les gusta

De 6 a 7 años

  1. Separar la ropa blanca y de color para lavar
  2. Barrer el piso
  3. Poner y recoger la mesa
  4. Ayudar a hacer y empacar su almuerzo (comida)
  5. Recoger las hojas del jardín con un rastrillo
  6. Mantener su cuarto, su cama y sus juguetes organizados
  7. Iniciar un sistema de asignación y manejo de dinero
  8. Identificar privilegios que pueden ganarse o perderse según sea el comportamiento

De 8 a 9 años

  1. Poner los platos y cubiertos en la lavadora de platos
  2. Empacar el mercado
  3. Aspirar
  4. Ayudar a cocinar
  5. Prepararse sus propios refrigerios
  6. Pegar botones
  7. Alistar su propia ropa para lavar
  8. Preparar su propio desayuno
  9. Trapear
  10. Cocinar alimentos simples
  11. Sacar a pasear a la mascota

De 10 años en adelante

  1. Secar y soblar la ropa
  2. Lavar los baños
  3. Lavar ventanas
  4. Lavar el carro
  5. Cocinar con supervisión
  6. Planchar
  7. Cuidar bebes
  8. Limpiar la cocina
  9. Cambiar las sábanas, fundas y sobre sabanas.
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La Importancia de Nuestras Reacciones

Un día, Thomas Alva Edison llegó a casa y le dio a su mamá una nota. Él le dijo a ella: "Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre."

Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando ella leyó en voz alta la carta que le trajo su hijo. "Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted".

Muchos años después la madre de Edison falleció, y él fue uno de los más grandes inventores del siglo. Un día él estaba mirando algunas cosas viejas de la familia. Repentinamente él vio un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio. Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito "Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela."

Edison lloro por horas, entonces él escribió en su diario: "Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heroica se convirtió el el genio del siglo."

Qué impresionante la reacción de la mamá, ¿verdad?. En lugar de leer lo que realmente decía la carta, y habiendo podido hacer sentir menos a su hijo, le dio un giro completamente y ¡le inyectó seguridad y certeza a su hijo! Le hizo creer que era un genio y se lo creyó tanto, que creció y murió siéndolo. Es asombroso el poder que tienen los padres sobre los hijos. ES MUY IMPORTANTE RECORDAR SIEMPRE EL PODER QUE TIENEN LAS PALABRAS...

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¿Cómo establecer límites?

En su video de 15 minutos Michael Woods M.A. propone claramente las bases para establecer límites firmes y saludables con nuestros hijos. Los límites son reglas que controlan el comportamiento. ¿Qué se puede y qué no se puede hacer? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? El problema es que en la edad temprana, cuando aprendemos el valor, la firmeza y la necesidad de los límites, no tenemos la capacidad mental para entender conceptos abstractos. Según Jean Piaget, «el razonamiento y el aprendizaje de los niños es cualitativamente diferente al de los adultos. Los niños piensan y aprenden cosas concretas. En ellos la experiencia directa juega un papel mucho más significativo en su comprensión de la realidad.» Esto quiere decir que los niños basan sus creencias, percepciones y pensamientos sobre lo que es y lo que pasa en su hogar o en su escuela en sus experiencias cotidianas concretas. Los adultos, por el contrario, oímos o leemos y razonamos para entender qué pasa a nuestro alrededor y cómo son las cosas. Así, pues, si uno le dice a un niño que no juegue con el bate en la sala de la casa, pero él sigue jugando y no pasa nada, ¿qué aprende el niño respecto a esta regla? Obvio: Que está bien jugar con el bate en la sala, pese a lo que los papás le digan. Sin embargo, si cada vez que no cumple la regla, o traspasa el límite impuesto, le quitan el bate por el resto del día, probablemente pronto aprenderá que la regla quiere decir exactamente lo que dice, porque él ahora tiene un experiencia concreta sobre lo que significa la regla.

Cuando establecemos límites usamos palabras y acciones. Ambas cosas comunican un mensaje sobre cómo son las cosas en la casa, la escuela, el vecindario, en el parque o el supermercado. Pero únicamente las acciones son concretas y, por consiguiente, para los niños son las acciones las que definen las reglas. Los niños probarán los límites. Ellos quieren saber qué tan reales son las reglas y que tan lejos pueden ir. Unos niños son más voluntariosos que otros y querrán probar una y otra vez a ver si pueden hacer lo que en el momento quieren. Pero si los padres insisten consistentemente en las reglas y las acciones que les siguen, los chicos pronto se darán cuenta de que las cosas realmente son como los padres dicen.

¿Cómo estudian los niños la realidad? ¿Cómo llegan a darse cuenta de qué tanta autoridad tiene usted realmente? ¿Cómo saben si cuando usted dice una cosa realmente está seguro de ella? ¿Cómo se percatan de que sus acciones tienen consecuencias? Realmente no es a través de conferencias, lecturas o razonamientos. Seguramente, jamás van a venir a usted con una hoja y lápiz a hacerle estas preguntas. Lo que hacen es que prueban. Sienten el deseo de hacer algo que no está permitido o no quieren hacer algo que debe hacerse en un determinado momento y lugar y actúan para ver qué pasa. Es entonces cuando las acciones de los adultos tienen que comunicar el mensaje en una forma concreta y clara. 

¿Cómo pues podemos establecer límites que nuestros niños respeten? Para establecer límites efectivos los padres tenemos que lograr un balance de amor, respeto y firmeza. Lo podemos hacer recordando las siguientes pautas:

  1. Asegúrese de que sus mensajes son directos, claros, específicos y se enfocan en lo que usted quiere positivamente y no en la simple prohibición.  Por ejemplo, puede decirle al niño: «Prefiero que en la sala juegues con tus legos en vez del bate» 
  2. Provea dos opciones para que el niño escoja. Por ejemplo: «Prefieres jugar con tus legos en la sala o practicar con tu bate en el patio?»
  3. Establezca las consecuencias para que el niño asuma responsabilidad por sus actos. Por ejemplo: «Tendré que decomisarte el bate por el resto del día si sigues jugando con él en la sala.»

¿Cómo puede uno comunicar lecciones claras y positivas? Considere las siguientes pautas:

  1. No use palabras provocativas que inviten al chico a pelear con usted. No le diga: «¡Cómo eres de bruto! ¡No juegues con esa cosa adentro! ¿No ves que vas a romper algo?
  2. Sea breve. Recuerde que entre menos palabras use mejor será la lección.
  3. Controle su tono de voz. Usted no debe indicar que está asustado, ansioso, estresado o rabioso. Su tono de voz debe comunicar que usted es firme y está en control. Si los chicos perciben que usted está perdiendo el control, tendrán más ganas de probar sus límites y continuar en su lucha por el poder.
  4. Al establecer las opciones que el niño tiene, asegúrese de que siempre hay una tercera opción implícita. Usted decidirá, si ellos no lo hacen.
  5. Todas las veces que el niño ponga a prueba sus límites, asegúrese de que usted hace que la consecuencia se cumpla.
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Dar el cerebro por muerto

Cambiar es difícil. Cuando lidiamos con nuestros hijos con frecuencia experimentamos diversos niveles de ansiedad, frustración, ira, temor y otras emociones que interfieren con nuestras buenas intenciones como padres. La ansiedad, por ejemplo, juega un papel muy importante cuando tememos que nuestros hijos sufran las consecuencias normales de sus acciones y estorbamos valiosas lecciones en su vida. La frustración puede hacer que reaccionemos con ira y acumulemos después culpabilidad. La culpabilidad nos puede llevar a romper los límites que hemos establecido y a crear incertidumbre en la mente de nuestros niños.

Una estrategia sencilla para neutralizar estos sentimientos es «dar el cerebro por muerto». Esto quiere decir que hay que aprender a responder rápido en cualquier circunstancia que provoque en nosotros estos sentimientos. Tan pronto nos demos cuenta de que nos están provocando, tenemos que dejar de pensar y mantener la calma.

Esta estrategia no es nueva. Hace mucho tiempo, los cristianos en el primer siglo la usaron efectivamente. Ellos pensaban que su bautismo era el punto a partir del cual estaban muertos a todos los sentimientos o deseos que los estorbaran para no lograr los objetivos de su nuevo compromiso (Romanos 6:11). Cuando se veían enfrentados a diversos y duros desafíos, so marco de pensamiento era: «Estoy muerto para cualquier cosa que me haga errar el blanco. Solo estoy vivo para Dios.»

Los padres modernos tenemos mucho que aprender de esto. Para nosotros, dar el cerebro por muerto puede ser algo así:

  1. Darse cuenta de que argumentar con un niño emocional es como razonar con un borracho. No sirve absolutamente para nada.
  2. Darse cuenta de que hay una estrecha conexión entre la parte pensante de nuestro cerebro y la parte del mismo que solo reacciona.
  3. Respirar profundamente unas tres veces para oxigenar bien todo el cerebro.
  4. Sentirse relajado o relajada. Tal vez usted tendrá que practicar la relajación de antemano para saber cómo se siente. Si usted es creyente, puede hacerlo mientras ora y se siente descansado en la presencia de Dios.
  5. Dejar de pensar. Si uno se pone a pensar en esos momentos, inmediatamente se conecta con la parte del cerebro que reacciona por encima de los pensamientos  y muy seguramente no responderá adecuadamente a la situación
  6. Si usted es un creyente, imagínese en la presencia de Dios en perfecta paz y tranquilidad.
  7. Con calma diga la frase ya planeada con anterioridad para lidiar efectivamente con la situación.

Gracias por leer este artículo. Sus preguntas y comentarios son bienvenidos.

Si usted entiende inglés puede ver el video “Going Brain Dead,” por Kerry Stutzman, MSW.

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El tiempo que Dios nos da

Presentación en transparencias

Dios creó el tiempo y con el tiempo nos da oportunidades y la maravillosa posibilidad de realizarnos. ¿Qué significa realizarse uno? Es poder llegar a ser alguien completo e integro. Es convertirse cada día, a cada paso, en una persona digna de su Creador. Dios nos da con el tiempo la posibilidad de enmendar nuestros caminos y de emprender nuevas veredas que potencian todos los aspectos de nuestra vida. Pero el tiempo puede ser elusivo en nuestra imaginación y así podemos perder las oportunidades y terminar fracasados y estancados en la vida. Por eso Dios hizo los astros para que «sirvan de señales de las estaciones, los meses y los años» (Génesis 1:14-15) La tierra, el sol, la luna y las estrellas con sus movimientos y sus ritmos nos ayudan tener una mejor noción del tiempo. Tenemos mañanas, días y noches; semanas, meses y años; horas, minutos y segundos. Así podemos podemos tomar conciencia del tiempo y aprovecharlo como conviene.

La Biblia nos enseña que debemos aprovechar el tiempo. El apóstol Pablo en Efesios 5:15-17 dice: «Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.»

Hay por lo menos cinco grandes lecciones en esta cita:

  1. La necedad y la sabiduría son formas de vida. Se vive de una u otra manera: como sabio o como necio. Las decisiones que tomamos y las cosas que hacemos momento tras momento reflejan que clase de personas somos: sabios o necios.
  2. Hay que tomar conciencia de cómo vive uno. Si queremos vivir como sabios tenemos que examinarnos a nosotros mismos y «tener cuidado» de qué hacemos y qué no hacemos con el tiempo que Dios nos da.
  3. El necio desperdicia el tiempo; el sabio lo aprovecha.
  4. Tenemos que reconocer que «los tiempos son malos». Las circunstancias a nuestro alrededor generalmente no están a nuestro favor. Muchos están interesados en nuestro tiempo y nuestra atención, y no necesariamente para ayudarnos a ser mejores y lograr nuestra metas. Tomemos, por ejemplo, a Facebook. A ellos les interesa que uno se conecte una y otra vez y que pase tiempo en la red. Así uno contribuye a las estadísticas que hacen los anuncios comerciales en Facebook más valiosos. 
  5. Finalmente, los sabios quieren hacer la voluntad del Señor; los necios la suya propia. La voluntad del Creador es la que nos conviene. El sabe cómo somos y qué es lo que de verdad necesitamos. La voluntad propia está sujeta al placer y al capricho y a múltiples influencias externas que no tienen nada que ver con nuestra realización personal.

Los expertos nos dicen que para crecer necesitamos adquirir y desarrollar lo que ellos llaman «Destrezas ejecutivas». Estas son «las destrezas que adquiere el cerebro para ejecutar planes, realizar acciones productivas y completar tareas necesarias.» El cerebro es como otros miembros de nuestro cuerpo. Tiene que desarrollarse y aprender destrezas. Así como nuestras piernas aprenden a caminar, nuestros brazos a llevarnos la comida a la boca sin tirarla y nuestros dedos a escribir, así también nuestro cerebro tiene que aprender estas «destrezas ejecutivas» para que podamos lograr lo que nos proponemos. 

¿Cuáles son esas destrezas? 

  1. Controlar nuestras reacciones
  2. Desarrollar una memoria de trabajo
  3. Aprender a controlar nuestras emociones
  4. Aprender a mantener la atención
  5. Poder tomar la iniciativa
  6. Saber planear y establecer prioridades
  7. Saber organizarse
  8. Saber distribuir y administrar el tiempo
  9. Tener persistencia para lograr las metas
  10. Desarrollar flexibilidad para ajustarse rápidamente a cambios y circunstancias nuevas
  11. Desarrollar la metacognición propio. Es decir la capacidad de tener una perspectiva de sí mismo en conjuntos con los planes y las circunstancias y de auto evaluarse

Administrar el tiempo es una de estas cualidades ejecutivas esenciales. ¿Qué necesitamos para aprender a administrar el tiempo?

  1. Reconocer la importancia del tiempo
  2. Saber establecer rutinas
  3. Saber establecer metas
  4. Saber cumplir las metas sin dejarse desviar por distracciones
  5. Saber cuánto tiempo tiene uno
  6. Saber cómo distribuir su tiempo
  7. Saber ajustarse a los plazos

A continuación ofrecemos cuatro dinámicas para ayudar a nuestros niños a administrar el tiempo,

  1. La línea del tiempo de la familia. Esta actividad nos ayuda a valorar el tiempo. Pegue papel a lo largo de una pared o use marcadores lavables para pintar sobre la pared una linea de tiempo de la familia donde usted y sus niños puedan escribir y hablar sobre eventos importantes en su familia (incluyendo los ancestros si así lo desean) y que se extienda hacia el futuro incluyendo metas y planes familiares. 
  2. El templo del Espíritu Santo. Elabore una lista de rutinas necesarias para mantener la higiene y el buen cuidado del cuerpo, que es el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). Póngase de acuerdo con el niño sobre algún privilegio que pueda tener al cumplir cabalmente todas las rutinas en una semana. Indique con una barra (/) todos los recordatorios que fueron necesarios. La siguiente semana propóngase realizar la rutina con menos recordatorios y así sucesivamente hasta aprender a realizar las rutinas sin recordatorios. Puede descargar y usar nuestra tabla Templo del Espíritu Santo.
  3. ¡Me robaron el tiempo! La televisión, los juegos digitales, los teléfonos y las tabletas son de las cosas que más nos quitan el tiempo. Para aprender a controlar estas cosas póngase de acuerdo con sus hijos en un cierto número de horas a la semana dedicadas para el uso de estos aparatos. Divida una hoja de papel en tantas horas como acordaron. Cada vez que se cumpla una hora de uso de los aparatos, corte el pedazo de papel correspondiente. Cuando se acabe el papel, se acaba el uso del aparato.
  4. Aprovecho mi tiempo. Elabore con sus hijos un horario de actividades que se deben cumplir un día y a una hora determinada. Indique cuándo se cumple la tarea y pónganse de acuerdo sobre un privilegio relacionado con el cumplimiento cabal de todas las tareas en el tiempo acordado.  Puede descargar y usar nuestro horario Aprovecho mi tiempo.
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abc

Aprender a tomar decisiones es difícil. Por lo general pasamos muchos años aprendiendo a hacerlo bien. De hecho, aún después de viejos a veces (y en algunos casos con frecuencia) hacemos decisiones muy tontas. ¿Cómo pueden nuestros hijos adquirir esta destreza? Digamos que para un niño aprender a tomar buenas decisiones es algo así como aprender a montar bicicleta. ¡Claro que aprender a montar bicicleta es mucho más fácil! Pero en ambos casos el niño tiene que desarrollar ciertas habilidades necesarias para lograr resultados. Los padres pueden proveer la bicicleta, las oportunidades y el entrenamiento; pero es el niño quien aprende a través de la práctica. Por otro lado, cuando queremos enseñar a nuestros niños a tomar buenas decisiones, podemos tropezar con un gran obstáculo. Cuando su hija está aprendiendo montar bicicleta usted la ve cuando no pedalea, no mira los obstáculos que tiene enfrente, pierde el balance y se cae. Por eso es mucho más fácil guiarla y animarla a lo largo del proceso. En cambio cuando cuando la está entrenando para tomar decisiones, no ve qué está pasando dentro de su pequeña cabeza. Es fácil asumir que simplemente es una niña terca, cabeza dura, rebelde y que francamente no quiere cooperar.

¿Qué es tomar decisiones?

Tomar una decisión es sencillamente escoger entre dos o más acciones posibles: Juego o como; respeto al resto de mi familia en la sala o me voy solo a mi cuarto; voy por mi cuenta al carro o mi papá me lleva cargado. ¡Claro estas decisiones se ven muy fáciles! Pero recuerde que su pequeño apenas está aprendiendo. Además aún estas simples decisiones requieren destrezas mentales complejas.

¿Qué habilidades se necesitan para tomar decisiones?

1. Entender las opciones

En primer lugar el niño tiene que entender claramente cuáles son sus opciones. Para eso tiene que pausar lo que está haciendo en el momento y enfocarse en lo que le dice su mamá. ¿Qué pasa si el niño no sabe cómo parar y sigue absorto en el juego mientras usted le habla? Usted puede asumir que es un chico terco, que no le quiere poner atención. Entonces se frustrará, se enojará y sentirá que tiene que imponerse por la fuerza. Pero también puede pensar que el niño no sabe todavía cambiar el enfoque de sus pensamientos de una cosa a otra.  Entonces le tomará la carita; lo mirará a los ojos y le dirá: «Juanito, mírame. ¿Que escoges? ¿Quedarte aquí jugando con tu tableta o ir a la mesa a comer con nosotros?» Al hacer esto usted le estará ayudando a dejar de pensar por un momento en el juego y a enfocarse en sus opciones para que pueda tomar su decisión. 

2. Asumir la responsabilidad correspondiente

Juanito también tiene que entender que él es responsable por la decisión. Eso de tomar decisiones por sí mismo puede ser difícil para él. Al fin y al cabo, está acostumbrado a que los adultos son los que dirigen su vida y toman las decisiones. Desde esa perspectiva puede asumir que su mamá le está dando un ultimátum para que deje de jugar. Usted entonces deberá decirle: «Juanito, es tu decisión. Escoge lo que te parezca mejor. Puedes quedarte aquí jugando con tu tableta o ir a la mesa a comer con nosotros.» Así usted le estará ayudando a entender que él es quien debe tomar la decisión. De otro modo el podrá pensar que la decisión es de mamá y que lo que él tiene que hacer es tratar de seguir jugando lo más que pueda hasta que le quiten la tableta por la fuerza.

3. Saber con qué parámetros cuenta

Juanito tiene que entender los datos importantes relacionados con su decisión. ¿Se va a servir la comida dentro de cinco minutos o ya está servida? ¿Su juego está a punto de terminar o acaba de empezar? ¿Puede pausar el juego o tiene que apagarlo? Si termina pronto el juego, ¿puede aún ir a la mesa? Estas cosas pueda que ni se le ocurran a Juanito; y si se le ocurren, puede ser que no sepa como preguntarlas. Usted entonces debe ayudarle a pensar en estas cosas. Por ejemplo, puede preguntarle: «Juanito, cuanto te falta para terminar tu juego?»

4. Entender las consecuencias 

El niño tiene que entender claramente cuáles serán las consecuencias de su decisión. Si no viene a la mesa se quedará sin cenar y no podrá comer nada hasta el desayuno en la mañana siguiente. Recuerde que Juanito esta aprendiendo y puede ser que no sepa cómo evaluar consecuencias. Usted entonces  le puede preguntar: «Juanito, ¿entiendes que si no vienes a comer con nosotros no habrá más comida hasta mañana? ¿Qué crees que puede pasar contigo?» De esta manera usted le estará ayudando a evaluar las consecuencias de su decisión. 

5. Pensar en qué es lo correcto

El quinto paso en este proceso es pensar en que tan importante o correcto es decidir de una u otra manera. Seguramente Juanito todavía no está listo para pensar por sí solo en estas cosas. El juego está divertido y él simplemente está emocionado. La mamá entonces puede decirle: «Juanito, a nosotros nos gusta comer juntos en la mesa. Somos tu familia y nos daría mucho gusto que comieras con nosotros. ¿Crees que es importante mostrar cómo nos queremos cuando comemos juntos?»

6 . Evaluar los pros y los contras

Juanito puede seguir con su juego y darse gusto, pero no va a poder comer hasta el día siguiente y desilusionará a su familia al no comer con ellos. El tiene que evaluar los pros y los contras de sus actos y hacer su decisión. Si decide quedarse jugando, usted no tiene que preocuparse ni molestarse. Él tomo su decisión. Ahora tendrá que lidiar con las consecuencias. 

Tres recomendaciones básicas

Como usted puede ver, aún para un niño de cinco años tomar decisiones puede ser un proceso complejo. Además, cómo si todo esto fuera poco, Juanito también deberá lidiar con su frustración, sus sentimientos, sus impulsos y los hábitos y reacciones que ha aprendido hasta este momento. Por esta razón es muy importante tener en cuenta las siguiese recomendaciones. 

1. Empiece lo más pronto posible

El entrenamiento para tomar decisiones debe comenzar cuando nazca el bebé. Debe continuar durante sus primeros meses y sus primeros años. A medida que crece el niño el proceso se va haciendo más complejo, las opciones son más numerosas, y se van formando hábitos y actitudes que pueden ayudar o dificultar el aprendizaje. Así que empiece su entrenamiento lo más pronto posible y sea consistente y perseverante.

2. Limite el número de opciones

Con los más pequeños debemos limitar las opciones a dos, asumiendo que si el niño no decide, los padres siempre decidirán por él. Haga preguntas tales como: «¿Cuál pantalón te quieres poner? ¿El negro o el azul?» «¿Te quieres poner el saco o prefieres llevarlo cargado?« «¿Vas a lavarte los dientes antes de ponerte la pijama o después?» El niño debe saber que si él no escoge, los padres decidirán por él.

3. Limite la importancia de las decisiones según la edad

La importancia de las decisiones que usted le permita tomar a sus hijos tiene que ser acorde con su edad. No puede decirle, por ejemplo: «¿Quieres hacer la tarea o ver televisión?» Hacer la tarea es muy importante y el poder de decisión del niño al respecto debe ser limitado. Más bien le puede preguntar: «¿Quieres quedarte sentado en la mesa sin hacer nada o prefieres hacer la tarea ya para que luego veas televisión?» El niño está muy pequeño todavía para decidir por sí mismo si hace la tarea o juega. Por otra parte, no se le ocurra decirle a su hija adolescente: «¿Linda, quieres ponerte la blusa rosada o la amarilla?» Puede ser la última vez que veas a tu hija por tu casa.

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¿Qué vas a ser cuando seas grande?

¡Llegó el tiempo de volver a la escuela! Vamos a la escuela para prepararnos para que cuando seamos grandes podamos ser mejores y trabajar bien. Hay muchos trabajos. ¿Puedes nombrar algunos trabajadores que te han ayudado? Démosle gracias a Dios por ellos. ¿Cómo crees que ellos se prepararon para hacer sus trabajos? ¿Qué quieres tú ser cuando seas grande? Podemos jugar a ser grandes y tener un trabajo.

Un trabajo es algo muy importante en la vida. No es simplemente algo que los adultos hacen para conseguir dinero. El trabajo es una forma de expresar lo que somos y de realizar nuestra misión y propósito en la vida. El trabajo nos puede dar mucha satisfacción, sabiendo que estamos cumpliendo el propósito por el cual nacimos. Algunas personas sienten que su trabajo es una vocación. ¿Qué quiere decir vocación? Vocación significa “un llamado”. Esto quiere decir que Dios tiene una misión para cada uno. Démosle gracias a Dios por hacernos parte de Su gran obra dándonos una misión. Hay tres llamados fundamentales que Dios nos hace. Él nos llama como humanos a participar en el cuidado y la transformación de nuestro planeta y el en progreso de la vida y de la humanidad sobre la tierra (Génesis 1:26-28). Los humanos somos especiales y podemos hacer cosas que los animales no pueden hacer. Por eso Dios tiene trabajos especiales para nosotros. ¿Conoces personas que participan en el cuidado de nuestro planeta y en nuestro progreso? ¿Cómo puedes tú desarrollar tu vocación humana? Por otra parte, además de ser humanos, Dios nos llama también a ser cristianos. Dios quiere que todos los seres humanos vivamos en una feliz relación con Él, pero nuestros pecados han hecho mucho mal en el mundo y nos han apartado de Dios. Por eso Dios envió a su Hijo, Cristo, para destruir el pecado y reparar los daños causados por él. Como cristianos, Dios nos da el privilegio que colaborar con su obra para salvar a la humanidad de sus pecados. Participamos en la obra redentora de Cristo como miembros de la iglesia que compartimos el mensaje de Jesús con nuestras palabras y nuestros hechos. Cuando tu mamá te corrige con la Palabra de Dios, ella está cumpliendo su vocación cristiana. Cuando un hermano viene a tu casa y repara con amor el vidrio que rompiste jugando pelota, él está cumpliendo su vocación cristiana. Cuando la maestra de la clase bíblica te enseña la Palabra de Dios, ella está cumpliendo su vocación cristiana. También los padres que reflejan en su matrimonio el amor y el compromiso de Dios con su pueblo, que es como su esposa, participan de esta manera en la obra de Jesús. ¿Qué otros ejemplos puedes decir tú de personas que cumplen su vocación cristiana? ¿Cómo puedes cumplir tú tu vocación cristiana? Además de la vocación humana y de la vocación cristiana tenemos también una vocación laboral. Somos trabajadores y con nuestro trabajo también cumplimos nuestra misión. Pero a la hora de escoger un trabajo ¿cómo sabemos cuál nuestra vocación o a qué trabajo nos llama Dios?

¿Cuál es mi vocación? Esta pregunta es muy importante y no la podemos responder de un momento a otro. Como todo lo que tiene que ver con Dios y con el amor, tenemos que buscarla. Dios te eligió por medio de Jesús antes de que creara el mundo (Efesios 1:4) para que fueras parte de su gran proyecto. Él te busca porque te ama y quiere darte todo lo que necesitas para que cumplas tu misión y la disfrutes. Pero tú tienes que responderle a Dios con amor. No se trata de que nadie te oblique a hacerlo, sino de que tú por amor y gratitud descubras la mejor manera en la que puedes complacerlo. Es como cuando quieres sorprender a alguien que quieres mucho. Piensas bien, planeas y escoges lo mejor de ti para mostrarle a esa persona cuánto la quieres. Encontrar tu vocación es buscar la mejor forma de agradar a tu Padre celestial. Tu vocación es tu regalo para Dios. ¡Es tu forma de ofrecerle a Él tu vida! Tómate un tiempo para agradecerle a Dios por haberte escogido para ser parte de Su gran proyecto. Aunque estás pequeño puedes empezar a hacer cosas para participar con Dios en su obra y también puedes prepararte y aprender muchas cosas para un día entregarle lo mejor de ti. ¿Cómo te gustaría servir a Dios por medio de tu trabajo? Tal vez todavía no estás listo para escoger un oficio, una carrera, o una profesión. Pero puedes entregarle a Dios tu vida, diciéndole que lo que escojas en tu vida será para ofrecérselo a Él. Esto es vivir tu vida por amor, ¡lo mejor que nos puede pasar!

¿Cómo puedo saber qué le gusta a Dios y qué quiere Él que yo haga? Hay tres cosas que nos ayudan a conocer los gustos de Dios. Es como cuando quieres saber los gustos de una persona para darle una sorpresa. ¿Qué haces? Si quieres conocer los gustos de Dios, primero tienes que practicar la piedad. Piedad significa devoción, respeto y dedicación. Cuando la leemos la Biblia con amor y deseo de conocer a Dios, practicamos la piedad. También practicamos la piedad cuando nos gusta pasar tiempo con Dios, hablando con Él en oración. Adorar a Dios y prestar atención a sus mensajes también es ser piadoso. No puedes saber qué le agrada a una persona si no le prestas atención. Así tampoco puedes saber los gustos de Dios si no desarrollas la piedad. Otra forma de saber lo que a Dios le gusta, es descubriéndote a ti mismo. ¿Qué regalos te ha dado Dios? ¿Con qué habilidades especiales te ha dotado? ¿Qué cosas te gustan? ¿Qué cosas admiran de ti otras personas? Todas estas cosas son regalos que Dios te ha dado para que puedas realizar tu misión y ser muy feliz. Haz una lista de estas cosas y agradécele a Dios por ellas. Ofrécele desarrollarlas y usarlas para Él lo mejor que puedas. Finalmente, para saber lo que Dios quiere, tenemos también que prestar atención a las necesidades que hay a nuestro alrededor. Una buena parte del proyecto de Dios aliviar el dolor y las necesidades que el pecado ha dejado en el mundo. Él quiere que nosotros participemos en la salvación de otros como representantes de su gracia y amor. Si te fijas en las necesidades de otros puedes saber cómo quiere el Señor que uses los dones y capacidades que te ha dado. ¿Qué personas han llegado a ti para satisfacer tus necesidades? ¿Les ha ido bien a esas personas en la vida? ¿Qué necesidades ves que tienen tus amigos y parientes? ¿Otras personas en tu barrio o tu ciudad? ¿En tu país y el mundo? Piensa en estas necesidades, pídele a Dios por las personas que tienen esas necesidades y verás que pronto te irás dando cuenta en una forma más clara de cuál es tu vocación. En otras palabras, sabrás mejor cómo puedes agradar a Dios tu vida y mostrarle cuánto lo amas cada día.

Hay un gran estorbo que con frecuencia impide que encontremos nuestra vocación. Es el egoísmo. Egoísmo es cuando no pensamos en nadie más fuera de nosotros mismos. Sólo nos interesa que todas nuestras necesidades y deseos se cumplan y no nos importa si otras personas sufren o pasan necesidades. Tómate el tiempo para leer detenidamente la historia del buen samaritano en Lucas 10:25-37. ¿Porqué crees que Jesús contó esta historia? ¿Cómo cumplió el samaritano su vocación? ¿Porqué estaba el hombre herido en el camino? Aunque los otros personajes que vieron al hombre herido en el camino eran muy religiosos y trabajaban en cosas del templo y de la religión, ellos realmente no entendieron su vocación. ¿Creer que eran felices? ¿Crees que Dios estaba contento con ellos y lo que hacían? ¿Qué necesidades crees que tenían cada uno de los personajes de la historia? ¿Cómo puede la historia del buen samaritano guiarte para encontrar tu vocación?

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Adoremos al Creador

Dinámica para reflexionar con los niños sobre el Creador y Su obra

Justificación

Por varios años a los chicos se les presentarán en sus aulas escolares teorías del origen del universo que ponen en duda el relato bíblico de la creación. ¿Estarán preparados para evaluar con un juicio sano esas teorías? Las dudas sembradas afectarán su fe y compromiso? Prepararlos en este sentido es de mucha importancia para todos aquellos que hemos creído en Dios y en la Biblia.

Objetivos:

  1. Que los niños expresen sus sentimientos al pensar en Dios como el Creador de todas las cosas.
  2. Qué los niños puedan identificar el orden en que Dios fue creando las cosas según el relato de Génesis 1.
  3. Que los niños hagan conexiones entre lo que dice la Biblia y algunas conclusiones de la ciencia moderna.
  4. Que los niños despierten su curiosidad sobre cómo son las cosas con una actitud de admiración y gratitud hacia el Creador

Materiales:

  1. Presentación interactiva sobre la creación
  2. Tubo de Energía (Energy Stick Toy) Verlo en al tienda de Amazon.

Dinámica

Puede que el desarrollo de esta dinámica tome dos o más sesiones, dependiendo del interés que muestren los niños. El adulto activa los primeros cuadros de la presentación. Luego invita a los niños a escoger por ellos mismos qué quieren ver en la presentación. Asegúrese de que se familiariza primero con la presentación antes de iniciar las sesiones con los chicos. Así usted podrá dirigirlos mejor. Haga énfasis constante en lo grande, inteligente, poderoso y amoroso que es Dios. Tome momentos para que todos cierren los ojos y piensen en que Dios está presente y en que podemos adorarlo, decirle cuánto lo amamos y darle gracias. A medida que vea la presentación ofrezca espacios para que los niños le digan cosas a Dios y le canten. Dependiendo de la edad y el interés de los niños aproveche las oportunidades para ayudarlos a pensar en las evidencias que ofrece la creación de la existencia de Dios y de la confiabilidad de la Biblia.

Al finalizar las sesiones, o cuando usted considere más apropiado, pregúnteme a los niños si ellos creen que nuestros cuerpos tienen electricidad. Luego invita a dos niños a tomar los polos opuestos del tubo de energía. En seguida hagan un círculo tomándose de las manos y observen qué pasa con el tubo de energía. Dígale a alguno que rompa el círculo y observen qué pasa con el tubo de energía. Cuanto todos estamos unidos y conectados, fluye la energía. Si se rompe la conexión la energía no fluye. Esta es la energía eléctrica que tenemos en nuestros cuerpos. Sin embargo, hay otra clase de energía. Es la energía del espíritu. Esta es la energía que Dios uso para crear el universo. Es poderosísima. Cuando estamos unidos y conectados espiritualmente unos con otros y con Dios, fluye la energía, pero si nos desconectamos, el fluido se interrumpe. Haga una oración pequeña y comenten después si todos se sintieron unidos espiritualmente con Dios y unos con otros.  

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Ayudo a construir mi casa

 

Esta es una dinámica bilingüe que pueden hacer adultos y niños juntos. Está basada en las 25 reglas para la convivencia que encontramos en el Nuevo Testamento. Estas son las pautas que la Biblia nos da para construir relaciones exitosas «unos con otros».

Objetivo

Hablar sobre la importancia de saludar amablemente, compartir con alegría, respetar a otros, ayudar y no pelear. Que los niños identifiquen formas concretas de implementar estos comportamientos en su hogar y que expliquen como estos sencillos comportamientos pueden traer felicidad a la familia y hacerla fuerte.

Desarrollo

Se pueden ver uno a uno los cuadros de la presentación «Ayudo a construir mi casa» mientras el facilitador invita al diálogo sobre los dibujos. En la presentación se han incluido varios ositos y se invita a los niños a descubrir cuántos ositos hay total. Para complementar la presentación se pueden las paginas de Ayudo a Construir mi casa.pdf y hacer con ellas un folleto doblándolas en cuatro según el orden de la presentación. Los niños pueden participar leyendo y comentando los versos al respaldo de cada dibujo y completando las palabras incompletas. Después pueden colorear los dibujos y comprometerse a poner en práctica los comportamientos que ayudan a construir familias, iglesias y comunidades felices y exitosas. 

Puedes usar  el cuestionario Promueve la convivencia.pdf para explorar más a fondo las Reglas para la convivencia. Los comportamientos se vuelven hábitos con la práctica. Recomendamos a los padres que usen el formato del último cuadro de la presentación para formar buenos hábitos de convivencia en sus chicos.

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El Efecto de Pigmalión

¿Por qué somos lo que somos? ¿Cómo llegar a ser alguien en la vida? Una persona es el resultado de sus valoraciones mentales (Proverbios 23:7).  La autoestima tiene mucho que ver con el bienestar y el éxito (Vea el ejercicio: ¿Cómo son los niños que se sienten bien consigo mismos?). Son varios los factores que intervienen en nuestra formación mental, personal y profesional, pero definitivamente la gente que nos rodea tiene una influencia extraordinaria sobre nosotros. Se ha demostrado científicamente que las expectativas de otros suelen influirnos poderosamente, definiendo nuestra conducta, nuestra valoración propia y nuestro potencial de éxito. 

Uno suele pensar: «Yo soy lo que creo que otros creen que soy». «Puedo hacer lo que creo que que otros creen que puedo hacer». «Debo poder hacer lo que creo que otros creen que debo poder hacer. Si no puedo, soy un fracaso.» A este fenómeno se le conoce como el «efecto de Pigmalión» o la «profecía de la autorrealización». Las dinámicas detrás de este efecto determinan en gran medida la forma en que percibimos nuestro entorno y a nosotros mismos. Vea el video sobre la anorexia en YouTube para evaluar qué tanto puede influir la percepción en nuestro comportamiento. Para tener un ejemplo de Pigmalión positivo vea este video

Somos con frecuencia lo que creemos que otros esperan que seamos. Si uno piensa que otros esperan que uno tenga éxito, será exitoso. Pero si creemos que esperan que fracasemos, con frecuencia terminaremos siendo fracasados. Este fenómeno es todavía mucho más poderoso en los años formativos de los niños y los jóvenes. De hecho, los Pigmaliones más importantes son los padres. 

La idea del «Efecto de Pigmaleón» surgió de un mito griego clásico en el cual Pigmalión hizo una estatua de una mujer y le quedó tan perfecta que terminó enamorándose de ella. Por la fuerza de su amor logró que los dioses le dieran vida y el marfil se convirtió en carne. Sin embargo, el «Efecto de Pigmalión» de que hablan sociólogos y psicólogos no es cuestión de magia. No es una «vibra» misteriosa del amor o del pensamiento positivo. Al contrario es un proceso sencillo.

Los padres que son Pigmaliones positivos para sus hijos simplemente hacen lo siguiente:

  1. Tienen confianza en sí mismos y en su capacidad para formar positivamente a sus hijos.
  2. Estimulan y motivan a sus hijos para que sean exitosos.
  3. Comunican a sus hijos expectativas elevadas pero realistas en una forma cálida y positiva. Si las expectativas o mentas son inalcanzables, lo más seguro es que se den por vencidos y se menosprecien a sí mismos
  4. Estimulan a sus hijos para que tomen decisiones por si mismos y tengan iniciativa propia. Haciendo clic en la liga podrá descargar la forma «El Método SODAS para Tomar Decisiones.» Empezar a entrenar a los niños desde una temprana edad a considerar opciones y evaluarlas en el proceso de tomar decisiones resultará muy productivo durante todo el proceso de su formación.
  5. Les dan a sus hijos la oportunidad de realizar por sí mismos sus propios trabajos y les ofrecen herramientas y asesoría para desarrollar las destrezas que necesitan.
  6. Estimulan la motivación que resulta de la gran satisfacción de alcanzar logros personales y reconocer los esfuerzos y habilidades propias.
  7. Proveen una retroalimentación útil y positiva. No critican, ni son indiferentes, ni adulan falsamente a sus hijos. Estimular una autoestima sana en los hijos es una labor de debe comenzar desde muy temprana edad y que debe continuar incluso durante la adolescencia. (Vea las metas en cada etapa de desarrollo en «Empecemos trazando metas.»

En YouTube hay un documental antiguo producido por McGraw Hill sobre este tema. Puede verlo haciendo clic aquí. Fue diseñado para gerentes industriales, pero tiene importantísimas lecciones que los padres podemos aplicar. Se lo recomendamos. Ponga atención al contenido y no se distraiga por los primeros segundos en que el video presenta imperfecciones. 

Haciendo un «clic» aquí podrá ver la presentación sobre «Los niños que se sienten bien consigo mismos»

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Empatía con consecuencias

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Preparado por Dr. Bert Alexander

Traducción y Prezi por Henry Roncancio

Lección en formato PDF: Haga Clic Aquí

Presentación Prezi

Cuaderno con respuestas

¿Qué harías en la siguiente situación? Imagínate que tienes un hijo que  se rehusa a irse a dormir a tiempo. Lo regañas y los amenazas, pero entre más lo presionas más se demora para irse a la cama. Sabes que necesita dormir. Sabes que si no duerme lo suficiente, no podrá desempeñarse bien al día siguiente. Pero aún a pesar de todos los regaños, que has dado sus nalgadas, que les has quitado privilegios, nada parece motivarlo a cumplir con tu deseo. 

He aquí una gran verdad. Te vas a sorprender. Uno no puede hacer que un niño se duerma. Que tal si le dices al chico: "Siento mucho que te he estado molestando todas las noches para que te acuestes temprano. En el futuro voy a cambiar. Tú serás responsable de la hora en que te vas a dormir. Habrá reglas, sin embargo. La primera es que después de las ocho y media nosotros no queremos que nos molestes. No queremos verte o escucharte, pero puedes permanecer despierto en tu cuarto. La segunda regla es que todos en la casa deberán estar levantados a las seis de la mañana y no habrá excepciones." A la hora convenida, si el chico está despierto, dile buenas noches y retírense del cuarto del muchacho usted y su esposo. 

A la mañana siguiente, ve al cuarto del chicho y despiértalo. Te darás cuenta de que  es más fácil despertar un chico que hacerlo dormir. Simplemente tienes que prender el radio a todo volumen y no requiere ningún esfuerzo. Prende las luces y has todo el ruido que puedas. Lo más seguro es que el chico te diga que está enfermo, que tiene dolor de cabeza o que le duele el estómago. Simplemente ignora sus quejas. Dile: "¿Sabes? Yo también me siento así cuando no duermo lo suficiente. Presiento que este va a ser un día pesado para ti en la escuela hoy. Échale y nos vemos estar tarde cuando vengas de estudiar." Como te darás cuenta, es mucho más fácil hacer que los chicos vivan las consecuencias de sus propias acciones que amenazarlos o castigarlos. 

Lo que duele de adentro hacia afuera

Se dice el poder corrompe y que el poder total corrompe por completo. Con esto en mente debemos recordar que al darles control a nuestros hijos ese control puede traer problemas. Cuando los chicos usan mal el poder que se les da los padres no sabios se frustran y muestran ira, a veces terminan rogando a la chica que les preste atención. Los padres sabios dejan que las consecuencias naturales o impuestas enseñen la lección, y desarrollan empatía hacia sus hijos. El control y el poder se manejan como el dinero. Nos da gusto cuando los chicos usan su poder y control apropiadamente, pero muestran empatía sin ir inmediatamente al rescate cuando toman malas decisiones y que resultan en consternación, dolor y remordimiento. 

Como adultos nadie nos manda a nuestro cuarto cuando cometemos errores, nadie nos lava la boca con jabón si decimos malas palabras. En la vida real no hay castigos a menos que se cometa un crimen. Cuando se castiga a los niños, raras veces se detienen a examinarse a sí mismos. La reacción más común es el resentimiento. Cuando mandamos a los chicos a la cama porque nos fastidiaron, estamos imponiendo un castigo. Si traen malas calificaciones  y les quitamos el privilegio de ver televisión no estamos dejando que las consecuencias les enseñen la lección. 

El mucho real funciona con consecuencias. ¿Cuándo fue la última vez que lograste convencer a un policía que no te diera infracción por velocidad? Si no hacemos buen trabajo, nos botan del trabajo. Los castigos usualmente sirven como un válvula de escape para que los chicos no enfrenten las consecuencias de sus acciones. No ven la necesidad de cambiar su conducta. Simplemente cumplen con el castigo, sin reflexionar. Se sienten enojados contra los que les impusieron el castigo, en vez de hacerlo contra ellos mismos, que fueron los que tomaron la decisión equivocada. Lo que buscamos es que los chicos sientan el efecto de sus decisiones desde adentro de su conciencia y corazón:

• Dejamos que las consecuencias les enseñen las lecciones. 

• Las consecuencias hacen que los chicos piensen en serio acerca de su comportamiento y sus decisiones. 

• Las consecuencias hacen que uno se examine a sí mismo y que reflexione. 

Consecuencias naturales

Las mejores consecuencias son aquellas que ocurren naturalmente. Las consecuencias naturales graban las lecciones vitales en el cerebro de los chicos. Cuando se preguntan a sí mismos: "¿Porqué me está pasando esto?" La única respuesta es:  "Por mis malas decisiones". Por ejemplo, si un chico se pone a jugar no come, sentirá hambre después; si no hace sus tareas ni estudia, se quedará atrasado en la escuela y sacará malas notas. 

Estas son las cosas que le causan mucha molestia a los padres. Pero si permitimos que las consecuencias tomen su curso normal, no nos empeñemos después en recriminar al chico con cosas como: "Te lo dije". Si el chico es lento para alistarse para ir a la escuela, ¡Que pase por la consecuencia de no poder ir a la escuela un día! Pero ese día no podrá hacer nada entretenido, ni ver televisión, ni jugar con electrónicos. Deberá permanecer en su cuarto. Usted como padre no podrá escribir una excusa para la escuela. El chico deberá sufrir las consecuencias.  Sin la compañía de sus amigos y sin la atención de los padres, no tardará en sentir el aburrimiento y el tedio.

Consecuencias impuestas

Si bien es cierto que las consecuencias naturales son las mejores, a veces las decisiones de los muchachos no implican consecuencias adversas. En estos casos los padres tenemos que imponer las consecuencias. Esto es un arte. A veces los padres imponemos consecuencias que son irrelevantes, o demasiado severas o demasiado leves. Cuando es necesario imponer consecuencias, debes pensarlas bien y tener en cuenta lo siguiente:

• Tienen que poderse cumplir.

• Tienen que se a la medida del "crimen".

• Tienen que establecerse con firmeza y amor. 

Cuando le presentamos las consecuencias a nuestros hijos sin ira ni amenazas y lo hacemos de una manera en que la conexión entre el comportamiento y la consecuencia es clara, las consecuencias regularmente son efectivas. Para que los chicos aprendan mejor la lección y sientan que estamos de su lado, debemos mostrar empatía. A continuación están algunos ejemplos:

• No digas: “¡Claro que tienes hambre! ¡Apuesto a que no vas a volver a pasar una comida!” Di más bien: “Sé como te sientes, A mí me da hambre cuando no como, pero vamos a preparar un desayuno grande mañana.”

• No digas: “¡Te dije que ibas a estar cansada si no te acostabas temprano! Ahora vas a tener que sufrir todo el día en la escuela.” Di más bien: “Yo me siento igual en mi trabajo cuando no duermo lo suficiente, pero échale ganas y haz lo mejor que puedas hoy.”

• No digas: “No haces las tareas, por eso traes bajas calificaciones. Eso debería enseñarte una lección." Di más bien: "Cuando yo iba a la escuela también sacaba malas calificaciones cada  vez que no me aplicaba a estudiar, pero lo bueno es que siempre hay otro año para corregir el problema, o la escuela de verano.” 

Las consecuencias no tienen que ser inmediatas

Las consecuencias no tienen que suceder en el instante de la falta para ser efectivas. Algunas veces son más efectivas cuando la chica cree que ya se salió con su mal comportamiento. Imagina que tus chicos pequeños molestan y pelean todo el camino rumbo a la tienda y en vez de regañarlos ahí mismo esperas hasta la próxima vez que se ofrezca ir a la tienda y les dices: "La última vez que fuimos a la tienda ustedes decidieron no comportarse correctamente. Por eso esta vez, se van a quedar en casa. Pueden pagarme por la joven que los va a cuidar el próximo fin de semana o si prefieren lo descontamos del dinero que reciben semanalmente para sus gastos personales. Escojan ustedes. "Ahora les toca ponerse a pensar: ¿Cómo le vamos a pagar a mamá? ¿Cómo vamos a hacer para que mamá nos lleve con ella la próxima vez? ¿Cómo voy a llevarme bien con mi hermano?” Esta consecuencia que la madre ha impuesto es realizable. Si el muchacho llega tarde a la casa una noche. Usted puede decir: "¿Te acuerdas cuando llegaste tarde la otra noche? No quiero estar preocupado esta noche. Así que no vas a salir hoy. Puedes ver televisión o ponerte a jugar. Hablaremos de eso la próxima vez que quieras salir." La consecuencia está ligada a la responsabilidad del chico para regresar a tiempo de la casa de su vecino. 

Las buenas consecuencias no siempre se nos ocurren inmediatamente. Este es otro motivo por el cual a veces esperarse para imponer una buena consecuencia es lo que mejor que se puede hacer. Nos da tiempo para escoger la mejor idea o incluso para preguntarle a otros. Si no se te ocurre nada el momento es mejor tomar tiempo para pensar en una consecuencia lógica y apropiada que arremeter con lo primero que se nos ocurra en medio de la ofuscación. Los siguientes son algunos ejemplos de lo que podemos decir cuando no se nos ocurre nada en el momento:

• “No estoy muy seguro de lo que debo hacer respecto a esto, pero te diré más tarde.”

• “Sabes... nunca he sido madre de un chico de _____ años antes. Por eso tendré qué pensar un poco sobre esto y volveré a hablar contigo luego.”

• “No estoy seguro sobre cómo reaccionar frente a esto. Pensaré un poco. Entre tanto procura no preocuparte demasiado.”

'Tomarse un tiempo para pensar en las consecuencias que puede imponer también le ayuda a los chicos. Ellos  también tendrán tiempo para "agonizar" sobre la consecuencia que usted les impondrá y eso es tiempo de calidad para pensar.

Lo que cuenta es la empatía

Lo que más fuertemente grabará las lecciones en el corazón de nuestros hijos es la empatía y la comprensión. Nuestro amor por ellos dirige todas nuestras decisiones, y la relación entre nosotros y ellos es primordial en nuestra mente. Cuando nuestros chicos cometen errores, lo sentimos de verdad por ellos. Sabemos lo que es cometer errores y afrontar las consecuencias, y se lo decimos con sinceridad. Es crucial que les expresemos nuestros sentimientos.Podemos decir cosas como:

• “Sé quien eres y estoy seguro que saldrás con una buena solución ha este problema.”

• “Eso suena terrible ¿Cómo lo vas a resolver?”

• “Ah, ¡Qué terrible! Gracias a Dios no me toca a mi _______. Debes sentirte bastante mal. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?”

• “¿Cómo se están resolviendo las cosas por tu lado?”

• “Huy, ¡Qué problema! Dime cómo piensas solucionarlo.”

Al usar este tipo de palabras no nos ponemos a pelear con nuestros hijos. Al contrario, nos ponemos de su lado. Necesitan saber que vamos a estar a su lado durante todo el proceso, pero que no les quitaremos la responsabilidad que les corresponde. Acuérdate. Cuando no se te ocurra nada más que decir, pásale el problema al chico. Pregúntale: "¿Qué vas a hacer al respecto?”

Dejar que los chicos sufran sus consecuencias es una de las cosas más difíciles cuando tratamos de ser padres con amor y lógica. La ira es una emoción que nos llama mucho la atención. Castigar a nuestros hijos nos hace sentirnos poderosos y en control. Cuando se juntan la ira y el castigo, surge un peligroso duo que puede traer consecuencias muy contraproducentes para la relación entre padres e hijos y para la formación de los chicos. 

Constantemente estamos transmitiéndoles mensajes a nuestros hijos. Pero el mensaje fundamental que debemos transmitirles es que ellos están bien. Puede que estén pasando un momento difícil, que hagan errores y que tengan que sufrir las consecuencias, pero nosotros los estamos acompañando y los amamos igual que siempre. La empatía durante las consecuencias les muestra a nuestros hijos bondad y amor. Así la lógica de las consecuencias les enseña las lecciones.

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Criar para la independencia

Totalmente dependiente

Tu recién nacido está en tus brazos. ¿Qué sentimientos llegan a tu corazón? ¿Qué pensamientos pasan por tu mente? ¡Eres Padre! ¿Qué se supone que hagas? Bueno, ¡criarlo! Pero, ¿que es criar?

Criar un hijo es mucho más que darle comida y techo para que la naturaleza siga su curso y el bello retoño se desarrolle mágicamente ante tus ojos. Tan pronto te das cuenta de que tienes un increíble ser humano entre tus manos, el enorme peso de la responsabilidad cae sobre tus hombros. Criarlo significa educarlo, cultivarlo, guiarlo, entrenarlo, disciplinarlo, y muchas cosas más. Esta es una gran tarea que requiere toda tu concentración, dedicación y perseverancia.

Debes saber donde está tu hijo y donde quisieres que esté. Hablemos de tu primera meta. Tú quieres que sea independiente; ¡pero su nivel de independencia al nacer es cero! Depende totalmente de ti. Tal vez te sientas bien al pensar que tienes una pequeña niña que necesita de ti. La idea de tener control absoluto sobre tu pequeño bebe puede hacerte sentir increíble. Pero la verdad es que debes prepararla o prepararlo para vivir sin ti. 

En la vida hay que ser Independientes 

Este es el curso natural de la vida. Muy pronto no podrás estar con ellos las veinticuatro horas del día. Ellos pronto querrán independizarse. ¡Se independizarán y querrán vivir su propia vida! De todos modos, definitivamente tendrás que dejarlos algún día. Te irás y ellos se quedarán. Por eso es absolutamente necesario que los hagas cien por ciento independientes de ti. 

Ahora bien, querer ser independiente es una cosa; tener las habilidades para serlo es otra. Tú no tienes que desarrollar el deseo de ser independiente en tu hijo. Esto llega espontáneamente. Pero las habilidades sí las tiene que aprender. Aprender a ser independiente es un proceso largo y hay que empezar a entrenarlos desde muy temprana edad.

Habilidades para ser independientes

Para ser independientes tus pequeños tienen que aprender a tomar por sí mismos decisiones responsables, reparar sus propios errores, bregar con sus propias dificultades, resolver sus problemas, forjarse sus propias metas, y vencer sus obstáculos. Recuerda que son seres humanos. No les gustará encontrar estorbos en su camino. Correrán hacia ti para que les resuelvas sus problemas. Serán negligentes con sus metas y se negaran a tomar decisiones difíciles.

Qué hacer y que no hacer

No los sobre protejas. No tomes las decisiones que ellos deben tomar. No resuelvas todos sus problemas. No abras todas sus puertas. Déjalos que comentan sus errores. No suplas los que les falte por cumplir sus propias metas. Aunque te incomode ser estricto en estas cosas, ellos tienen que aprender a ser independientes. Déjalos que escojan. Se firme y déjalos sufrir las consecuencias de sus errores propios. Si vienen a ti con un problema, pregúntales como ellos lo resolverían? Platica con ellos. Ayúdales a encontrar la información que necesiten. Acompáñalos en sus batallas, pero insiste en que sean ellos mismos quienes las peleen y déjalos ganar sus propias victorias. Esto aumentará su estima propia y les dará seguridad en sí mismos. 

No inventes excusas. Olvídate de darles las cosas que tú nunca tuviste. Satisfacer todos sus deseos no los convierte en un personas independientes. Toma conciencia cuando te venga la tentación de ser un padre o una madre sobre protectora. Asegúrate de que tus chicos no corran ningún peligro, pero deja que pasen esas pequeñas caídas y golpes que enseñan lecciones valiosas. No pienses que tu pequeño aprenderá cuando crezca. ¡Que aprendan desde la más tierna edad en cuanto se presente la situación! Aprender a ser independiente requiere mucha práctica

Tus hijos necesitan comer solos lo más pronto posible. Necesitan vestirse y asearse solos. Necesitan tener deberes y ser responsable por sus cosas y su tiempo o afrontar las debidas consecuencias. Ser padres permisivos no conviene a la independencia. Al contrario, promueve la inmadurez y el capricho

 

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Cómo tener control dando opciones

Presentación: Prezi

Lección: Formato pdf

Cuestionario: Formato pdf

Cuaderno con respuestas

¿Qué siente cuando su hijo abiertamente te ignora? Todos esos sentimientos son asunto del control, y es normal que los padres queramos tener control de nuestros hijos. Queremos que hagan lo que queremos y en el momento en que lo queramos.  Con frecuencia los chicos se resisten con pasión y nos vemos de repente metidos en una lucha por el control de grandes proporciones.  Vea aquí un ejemplo un poco extremo. 

¿Qué debemos hacer cuando le pedimos a la chica varias veces que pase a comer y no lo hace? ¿Cómo crees que reaccionaría ella si simplemente vas a donde está y le susurras al oído: «Vamos a estar comiendo en la mesa por los próximos veinte minutos. Nos gustaría mucho que nos acompañaras porque nos encanta comer contigo. Ojalá te sientes con nosotros; pero si no, pues ya tendremos la oportunidad de nuevo mañana al desayuno.» 

El control es un fenómeno interesante: Entre más damos, más ganamos. Los padres que a toda costa quieren forzar su control sobre sus hijos (papás y mamás sargento) terminan perdiéndolo. Debemos establecer límites, pero luego debemos darle control a los chicos para que actúen dentro de dichos límites. Debemos permitir que los hijos ejerzan por sí mismos cierto control sobre su vida, para que aprendan responsabilidad e independencia. Pero no debemos darles más control del que pueden tener sin que con ello se volvían insoportables o pongan en riesgo su propia seguridad. El control representa poder, y los chicos siempre quieren más. 

¿Cuánto control debemos darles a nuestros hijos? Los psicólogos nos dicen que la gente compara el control que tienen solo en relación con el control que antes tenían, no con cierto control que suponen que deberían tener. Cuando las personas sienten que tienen más control del que antes tenían están satisfechas. Así que los chicos a quienes sus padres les van soltando poco a poco más control  generalmente se sienten satisfechos porque van teniendo más control que en el pasado. 

Empiece a darles control en pequeñas dosis cuando están chiquitos. Por ejemplo, cuando el niño está tomando un baño en la tina, le puedes preguntar: «¿Quieres salirte ya de la tina o quieres quedarte cinco minutos más? Nosotros no necesitamos control sobre esos cinco minutos y los niños necesitan sentir que tienen cierto control. Pero no debemos darles mucho control a una temprana edad, porque entonces se vuelven tiranos y pretenden controlar a sus padres con lloriqueos y pataletas. Lamentablemente esto los llevará a vivir una vida infeliz cuando sean mayores.

Ganando las batallas posibles por medio de opciones.

No podemos hacer que los bebés hablen en un instante, ni que coman cualquier cosa que les pongamos en frente, ni que usen el inodoro cuando lo necesiten. Simplemente les damos el ejemplo y les enseñamos.  Si constantemente estamos demandándoles cosas y dándoles órdenes, estaremos incitándolos a pelear y eventualmente vamos a perder. 

El secreto para establecer el control es concentrarnos en las batallas que sabemos que podemos ganar.  Esto significa que tenemos que escoger con cuidado nuestras batallas.  Debemos escoger aquellas áreas en las cuales tenemos control efectivo sobre nuestros hijos y ofrecerles opciones. No podemos obligar al chico a que coma en la mesa sin jugar con los platos, los cubiertos y la comida. Pero sí podemos controlar que esté o no sentado a la la mesa. No podemos obligar a la chica a que haga una tarea en en tiempo dado, sin hacer una pataleta; pero si podemos controlar el hecho de que coma tan pronto termine la tarea.  No podemos impedir que el chico grite o se porte irrespetuosamente, pero si podemos controlar el hecho de que lo haga en nuestra presencia. 

Las reglas para ganar las batallas sobre el control

  • Evite a toda costa las luchas de poder.
  • Si no hay más remedio que entrar en una batalla por el control, asegúrese de que usted va a ganar. 
  • Escoja el asunto con cuidado. Perdemos las batallas cuando no escogemos bien las áreas de control necesario.

Las batallas por el control se ganan dando opciones. Las opciones cambian completamente la estructura de las batallas por el control. Hacen posible que cedamos el control que no necesitamos y que logremos el control que realmente necesitamos. Cuando les damos opciones a los chicos, no existen demandas en contra de las cuales puedan reaccionar, y podemos establecer el control necesario. 

Una de las razones por las cuales las opciones tienen buenos resultados es porque forzan a los chicos a pensar. Ellos tienen que decidir. Las opciones ofrecen oportunidades para cometer errores y aprender de las consecuencias. Con cada mala elección que hagan ellos viene el castigo, no de nosotros, sino del mundo alrededor de ellos. Así los chicos no se enojan contra nosotros, sino contra ellos mismos. Darles opciones surte efecto porque así no tenemos que enfrentarnos en luchas de poder y fuerza contra nuestros hijos. Finalmente, darlos opciones es una forma de comunicarles a nuestros hijos que confiamos en su capacidad para decidir y aprender de sus propios errores, así se fortalece su estima propia y nuestra relación con ellos. Pero recordemos que sólo podemos darles opciones cuando estamos dispuestos a dejar que ellos enfrenten las consecuencias de tomar malas decisiones. 

Algunos chicos nacen con temperamentos que son menos dados a cooperar que otros. Otros niños, por la forma en que son criados, se van haciendo más y más desafiantes y tercos. Pero sin importar cuál sea el caso, si cambiamos un poco nuestra manera de hablar podemos lograr más cooperación de nuestros hijos, menos peleas, menos pataletas, menos gritos y castigos, menos rabias y más amor. 

No haga cosas que lo lleven a perder. ¿Qué pasa cuando una chica en clase mueve su silla para sentarse junto a otra compañera y la maestro le pide que regrese a su sitio? Puede desatarse una lucha que la maestra no puede ganar. El problema puede terminar con la niña saliendo del salón deshecha en llanto y la intervención de otros profesionales. Por otra parte la maestra puede decirle a la niña algo así como: «¿Podrías hacerme el favor de mover tu asiento de nuevo a su lugar? Si la niña no lo hace, la maestra podría decir: «¿Crees que no cooperar es una buena decisión cuando alguien te pide un favor de buena manera? Hablaremos acerca de esto al final de la clase».  Nadie ha perdido la batalla en este ejemplo. La chica no tiene la oportunidad de desafiar la autoridad de su maestra en frente a toda la clase, y si se necesita tomar alguna acción disciplinaria, puede hacerse en privado.

Este mismo principio lo pueden aplicar los padres. Los niños que se dan cuenta de que pueden desafiar a sus padres se vuelven más inseguros y quieren poner a prueba sus límites con más frecuencia. Cada vez que «se salen con la suya» su respeto por la autoridad de los padres merma. Los chicos que crecen guiados por los principios del amor y la lógica aprenden que cuando cooperan todos salen ganando.  

Los diálogos que estimulan el pensamiento y el mutuo respeto se parecen a lo siguiente:

  • «Te agradecería mucho si sacas la basura antes de acostarte.»
  • «Por favor, reposa en tu cuarto mientras te pasa la rabia.»
  • »¿Puedes venir, por favor.?»
  • »¿Podrías ayudar a tu hermana ahora? Te lo agradecería mucho.»

Piense en lo siguiente. ¿aprenden más los chicos sobre las consecuencias por experiencia propia o dándoles de lecciones al respecto?

Un ejemplo de cómo ganar batallas por control.

¿Qué harías en el siguiente caso? Mario de seis años está con sus padres en un comedero de hamburguesas. Los padres quieren llegar al centro comercial antes de que cierren las tiendas dentro de una hora. Los papás están comiéndose sus hamburguesas mientras que el pequeño Mario bombardea la suya con un avión de papa frita y haciendo globitos con la cocacola. «Apúrate con tu comida», le dice el papá, pero a Mario no le afana nada. El papá le dice a la mamá: «Haz algo con ese niño». Mario sigue sus entretenidos juegos como si nada pasara. El papá le dice: «Mario, te comes tu hamburguesa rápido o si no, verás lo que te va a pasar. Te vamos a dejar aquí solo, para que venga un policía y te lleve a la cárcel. ¿Es eso lo que quieres?» 

Mario, por su parte, seguramente piensa lo siguiente: «Tengo a estos dos adultos totalmente controlados y ni siquiera he abierto mi boca. ¡Qué poder! Controlo el tono de su voz, el color de su cara, y logro que hagan el ridículo delante de toda esta gente. Lo que menos me preocupa en este momento es que un policía me lleve a la cárcel.» 

Los papás de Mario cometieron un terrible error tratando de controlar qué iba a comer Mario y con qué velocidad. Si le hubieran dado opciones hubieran podido lograr el control que necesitaban. Por ejemplo, le hubieran podido decir: «Si quieres jugar con tus papas, no hay ningún problema. Saldremos de aquí en cinco minutos y puedes ir con nosotros satisfecho o con hambre.» Esto lo pueden decir en una forma amable y suave. No pueden hacer que Mario coma rápido, pero sí pueden controlar en cuánto tiempo parte el carro. El problema ahora es de Mario. «¿Me como la hamburguesa a tiempo o me quedo con hambre?»  

La mejor forma que tienen los chicos de controlar a los adultos es frustrándolos. Para un chico jugar a frustrar a un adulto representa un conjunto de emociones tentadoras y fantásticas. Los adultas se enojan cuando se frustran y pierden el control. ¡Nada más atractivo para los niños! Muchos de los chistes y las tiras cómicas de hoy se basan sobre adultos frustrados que pierden el control. Cuando los adultos se frustran dan muestras de fuertes emociones, usualmente ira, y admiten que no tienen control de la situación. La frustración casi siempre indica falta de control  El padre se pone rojo, hace ruido, se agita y le da el control al chico. ¿Qué niño no se entretiene con eso?

Al fin de los cinco minutos  El padre puede usar expresiones que incitan la pelea. Puede decir cosas como: «Ahora mismo te vas al carro.» «Ya deje eso ahí y nos vamos». Pero, en vez de esto, puede también usar palabras que incitan a pensar. «Ya pasaron cinco minutos. Nos vamos.» Mario entonces dice: «Pero yo no he terminado de comer». El padre dice: «Bueno, Mario, ¿quieres ir al carro caminando o quieres que te lleve cargado?» Probablemente el papá va a tener que llevar a Mario cargado y salir del restaurante con un niño gritando. No hay problema. El punto era que en cinco minutos tenían que salir. Al fin de cuentas, esa no sería la primera vez que la gente vería a un padre salir con un niño haciendo una pataleta de un restaurante. Parte de ser padre es lidiar con un niño difícil en un lugar público. 

Para que Mario puede aprender positivamente del incidente, los padres tienen que quedarse callados. Ahorrarse las palabras para algún otro momento mejor. La única oportunidad para razonar con un chico es cuando ambos están de buen humor. Cuando queremos forzar las lecciones sobre consecuencias con nuestros discursos, le restamos valor a lo que pueden aprender de la consecuencia misma. Deja que las consecuencias enseñen las lecciones. El papá simplemente lleva a Mario al carro y amablemente lo pone en su asiento sin decir nada. En algún momento más tarde Mario dirá: «Tengo hambre». El padre deberá evitar darle un discurso al niño sobre los comportamientos y sus circunstancias. Simplemente deberá decirle algo como: «Claro que tienes hambre, Lo siento. Eso me pasa a mí cuando no como. Creo que vas a tener muchas ganas de comerte el desayuno mañana ¿cierto?. No te preocupes. Habrá un buen desayuno». Las consecuencias y el remordimiento son mejores maestros que la ira y las amenazas. 

Escoja sus opciones con cuidado. Muchos padres comenten el error de proponer opciones para las cuales ellos no están listos. Algunas son absurdas. Por ejemplo: «Mario, o te terminas tu comida o te dejamos aquí solo.» Mario sabe bien que la segunda opción es absurda.

Los padres deben ofrecer opciones verdaderas, no amenazas.

  • ¿Quieres limpiar tu cuarto en la mañana o por la tarde?
  • ¿Quieres recoger tu juguetes o le quieres pagar a alguien para que los recoja?
  • ¿Quieres hacer tus oficios o usar tu dinero para que alguien más los haga por ti?
  • ¿Pueden resolver sus desacuerdos entre ustedes o echar suertes a ver quien se sienta en frente?

Las opciones que se proponen sin amenazas y calmadamente, permiten que los chicos tengan un poco de control sobre su vida, decisiones y problemas. 

Reglas para dar opciones

  • Siempre proponga opciones realistas, con las cuales usted puedas vivir. No proponga una opción que le disgusta, porque el chico generalmente escogerá precisamente esa. 
  • Nunca proponga opciones a menos que esté totalmente dispuesto a dejar que los chicos experimenten las consecuencias de sus elecciones.
  • Nunca proponga opciones que pongan en peligro al chico.

Siempre ofrezca dos opciones verbales, pero deja en claro que hay una tercera opción si el chico no decide por sí mismo. En tal caso usted decidirá por él.

La forma en que presente las opciones es importante. Empieza con cosas como:

  • Con gusto puedes  _____o_____.
  • Siéntente con libertad de _____o_____.
  • ¿Preferirias____ o____?
  • ¿Qué sería mejor para tí,_____ o______?

Tarea (Descargar la Tarea.pdf)

Hay tres reglas para ganar las batallas por el control.

  • Evite las peleas por el control a toda costa.
  • Si usted se mete en una pelea por el control, asegúrese de que ganará a toda costa.
  • Escoja sus batallas cuidadosamente. Si pierde una batalla es porque no escogió el asunto con cuidado. 

Observe lo que pasa en un día común y corriente. ¿Qué batallas puede evitar? ¿Sobre qué asuntos necesita en realidad tener control? ¿Qué puede hacer para asegurarse que gana la batalla?

Cuando haces algún requerimiento para pensar, debe ser algo así como:

  • “Te agradecería que saques la basura antes de cenar, gracias.”
  • Podrías irte a tu cuarto hasta que se te pase el coraje?  Gracias.”
  • “Hola, hazme el favor de venir. Gracias.”
  • “¿Serías tan amable y ayudarías a tu hermana ahora. Te lo agradeceré mucho.”

Practique haciendo algunos requerimientos de esta manera.

Practique la historia del chico que no quería comer en el restaurante. ¿Qué partes de la historia se asemejan a usted y sus hijos? ¿Acostumbra usted dar órdenes en vez de pedir por favor? ¿Es usted lo suficiente fuerte como para mantenerse fuerte y no acceder a lo que los muchachos quieren? ¿Cómo escogen ustedes sus batallas?

¿Recuerda alguna ocasión en la que usted le dio a sus hijos opciones que usted no estaba dispuesto a hacer cumplir? ¿Cuáles son algunos ejemplos de opciones que pueden poner en peligro a los chicos? Planee ofrecer a sus hijos opciones en las que esté implicado que usted tomará una decisión si ellos no lo hacen.

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asf

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Cuaderno: Respuestas

Criar hijos con amor and Lógica es apegarse a la filosofía de la ley y el orden. El hecho de que recomendemos que los padres que no se excedan dando órdenes e imponiendo arbitrariamente sus soluciones para resolverle los problemas a los hijos, no significa que debamos permitir toda clase de mal comportamiento. El proceso consiste en dejar que los chicos cometan sus errores y luego enseñarle lecciones valiosas mediante palabras que los hagan pensar. Procuremos no dar sermones, hablar mucho ni recalcarles en la cara sus errores en la cara. Simplemente provea orientación, deja do que ellos piensen por sí mismos. Las declaraciones aplicables y las opciones claras hacen que ellos aprendan a pensar.

Construye paredes que no se derrumben

¿Cómo podemos establecer límites de comportamiento sin decirles a los chicos qué deben hacer? Los límites bien definidos son cruciales en lo que queremos hacer. Nuestros niños necesitan la seguridad de buenos límites para aprender a tomar decisiones. 

Necesitamos ponerles límites desde que son bebés. Algunos padres les dan a sus hijos la seguridad límites firmes. Otros, los dejan en la inseguridad y el temor al no proveerás suficientes límites, o al establecer límites que se derrumban fácilmente. 

Los chicos se sienten más seguros con padres firmes que no permiten que los límites que fijan se quiebren fácilmente. Por otra parte, los chicos pierden el respeto por los adultos que no pueden fijar límites o son laxos a la hora de hacerlos cumplir. En pocas palabras los chicos que se portan mal y no tienen que sufrir ninguna consecuencia se vuelven malcriados.   Los chicos que aprenden a respetar límites impuestos con amor se sienten seguros de sí mismos, y no solamente aprenden a lidiar saludablemente con sus emociones, sino que también aprenden a mantener relaciones satisfactorias con otros. Estas relaciones, a su vez, ayudan a que los chicos desarrollen más confianza en sí mismos. Así, se vuelven más prontos para aprender, tienen menos tendencia a portarse mal y van creciendo saludablemente para ser adultos responsables. La falta de límites firmes conduce a la baja estima y al tipo de comportamiento que se relaciona con ella.

Cómo hablarle a un chico

Para muchos padres establecer límites quiere decir dar órdenes y reforzar esas órdenes con más órdenes, gritos e ira. Piensan que cada vez que les dan órdenes a sus hijos están estableciendo límites, y que ente más levantan la voz y con más frecuencia repitan las órdenes, más firmes son esos límites. Esto pueda que produzca "buenos resultados" a corto plazo. Pero a la larga no funciona bien. 

Los padres que practican la formación con amor y lógica insisten en el respeto y la obediencia. Pero cuando les hablan a sus hijos usan un enfoque distinto. En vez de usar palabras que provocan peleas o que comunícan órdenes arbitrarias usan palabras que hacen pensar. Usar palabras para pensar en forma de preguntas o de declaraciones aplicables es clave para practicar la disciplina con amor y lógica. Esto hace que responsabilidad de pensar y tomar decisiones recaiga sobre el muchacho. 

¿Cuál es la diferencia entre palabras para pensar y palabras para pelear? Lo primero son órdenes arbitrarias; lo segundo, declaraciones reflexivas. Usamos palabras para pelear cuando desafiamos al chico a desobedecer y usamos amenazas negativas si no cumple la orden. V.g. ¡Nunca me vuelvas a hablar en ese tono de voz! Usamos palabras para pensar cuando usamos declaraciones que hacen que el chico piense por sí mismo. V.g. "Parece que estás enojado. Con gusto te escuchare cuando tu voz esté al mismo nivel que la mía.” 

Los chicos aprenden más de lo que se dicen a sí mismos que de lo que les decimos nosotros. Creen más rápidamente lo que se les ocurre en su propia cabeza. Cuando escogen una opción, piensan por sí mismos y toman sus propias decisiones se les queda la lección. 

¿Quieres cargar el saco o te lo quieres poner?

¿Te quieres poner los zapatos aquí o en carro?

¿Prefieres jugar calmadamente frente al televisor o hacer bulla afuera?

Los chicos pelean contra las órdenes y la diferencia ente órdenes y palabras para pensar es sutil. Si perciben que los padres están tomando más control, se pondrán a prueba a sí mismos para ver si pueden ganar de vuelta el control que les parece que están perdiendo. 

El ciclo de las amenazas

La tentación de usar amenazas es muy grande porque queremos con desesperación asaltar a nuestros hijos con órdenes fuertes, amenazas y palabras ofensivas para controlar su comportamiento, que nos hagan caso y someterlos a los límites que queremos imponerles. En otras palabras, cuando amenazamos no nos sentimos débiles. De otro modo nos sentimos como si tuviéramos que rogarles, y negociar con nuestros niños. Y las amenazas a veces funcionan... Pero no a largo plazo. 

Algunos chicos responden a las amenazas; otros, no. Sin embargo, aunque hagan lo que les decimos, lo harán enojados con la persona que les dio la orden. También pueda que cumplan la orden pero a medias, simplemente para retomar algo del control que sienten que están perdiendo. Así, de todos modos, están quebrando el límite que les hemos puesto.  La meta es usar palabras parar pensar y declaraciones que podamos hacer cumplir. 

Comportamiento pasivo agresivo

Cuando les pedimos a los chicos que hagan algo que no les gusta, con frecuencia responden con un comportamiento pasivo agresivo. Saben que tienen que cumplir con la orden para evitar el castigo, así que canalizan su ira de tal manera que les fastidie a los padres. Buscan que el fastidio sea tal que la próxima vez los padres lo piensen dos veces ants de darle la orden de nuevo.

El libro usa el jmplo de una niña que no quería lavar los platos, por eso se demoraba hasta que se hacía muy tarde en la noche, y estaba a las carreras en la mañana. Cuando la mamá finalmente daba el ultimátum, la chica empezaba a lavar los platos, pero "accidentalmente" se le rompía un vaso, y así se desquitaba de su mamá.   El mensaje de la chica con su comportamiento era: "Piénsalo dos veces antes de pedirme que lave los platos de nuevo,"

Comportamiento de resistencia pasiva 

Esto quiere decir que los chicos se resisten a cumplir las órdenes pero no se lo dic a sus padres. Se resisten por medio de su comportamiento, no con palabras. Por ejemplo, cuando el padre le dice que haga algo, el chico se hace el olvidadizo. La actitud de fondo es: "Lo hago pero a mi manera y en mi tiempo". La señal de que esto está pasando es que,os padres se frustran. Uno puede frustrarse por muchas cosas, pero siempre que haya chicos que practiquen la resistencia pasiva, los padres experimentarán mucha frustración. 

Es mejor pensar que pelear

Las palabras para pelear invitan a desobedecer. Realmente desafían al chico. Lo que estamos haciendo es pintando una raya en el piso y desafiando al chico a cruzarla. Las palabras para pelear incluyen tres tipos de órdenes:

Decirle a los chicos qué hacer, “Cortas el pasto (la yarda) ahora mismo.”

Decirlo a los chicos que no les está permitido, “¡No me vuelvas a hablar de esa manera!”

Decirle a los chicos lo que no les vamos a permitir, “No vas a salir de la casa hasta que limpies tu cuarto.” 

Cuando les damos órdenes con frecuencia estamos desafiando a los chicos a pelear y a menudo son combates que no podemos ganar. ¿Porqué mejor no usamos palabras que no invitan a pelear? Los límites se pueden establecer mejor cuando no estamos peleando con los chicos. Está clínicamente comprobado que los chicos no pueden pelear con nosotros y pensar a la vez. 

Los padres que quieren usar la disciplina del amor y la lógica usan palabras que hacen pensar y declaraciones que se pueden implementar. Por ejemplo:

Lo que vamos a permitir: “Ven a comer con tan pronto como termines de cortar la yarda.”

Lo que haremos: “Con gusto te leeré la historia tan pronto termines el baño.”

Lo que proveeremos: “Puedes comerte lo que te hemos servido o esperar a ver si la próxima comida te gusta más.” 

La palabra que más provoca a pelear es “no”. Se ha calculado que con niños de dos años los padres usan la palabra mpas de las tres cuartas partes del tiempo. Los chicos se cansan de oírla. La regla es que uses “no” lo menos que puedas. Por otra parte usa “sí” lo más que puedas. Por ejemplo: “Sí, puedes ver televisión tan pronto como acabes de lavar los platos” 

Usando palabras para pensar podemos establecer límites sin darles órdenes a los chicos. Por ejemplo, si quieres que poden el pasto podemos establecer la opción de cortar el pasto y comer la comida de turno, o no cortar el paso y no comer la comida de turno. En el mundo real, si no trabajamos, no comemos. Les estamos dando a nuestros hijos la opción de tomar sus propias decisiones. No hay necesidad de enojarse por ello. Nadie los está obligando a nada. Ellos están tomando sus propias decisiones.  

“Sí” siempre suena mejor que “no”, siempre y cuando estemos sanos y no nos divierta controlar a los demás. Eduquemos a nuestros hijos en el arte de tomar decisiones sabias desde temprano. Ejemplo:

Hijo: “¿Me puedes comprar  _______?” 

Padre: “Hijo, si alguien se merece tener ________, eres tú. !Cómpratelo!”

Hijo: “No tengo dinero.”

Padre: Cuanto lo siento. A mí me pasa esto todo el tiempo. Parece que no vamos a poder comprar hoy.”

Dí lo que quieres decir y lo que quieres decir dilo

Los chicos querrán todo el tiempo probar sus límites. De hecho es necesario que los prueben para que se cuenta de qué tan firmes son. Es importante para ellos saber si lo que les dijiste es verdaderamente lo que querías decirles. 

Algunos procuraran probar los límites con ira o culpa, otros se harán los olvidadizos. Se quejaran, tratarán de negociar, lloriquearán, saldrán corriendo para su cuarto, tratarán de ser respondones y muchas cosas más. Hacerlo sentir a uno culpable es uno de los trucos más efectivos. 

A los chicos no les gustan los métodos de la disciplina con amor y lógica. Preferirán los métodos antiguos que ya conocen y trataran de volver atrás cada vez que puedan. El límite es la opción del chico. Claro que les dará hambre si deciden esperar hasta la próxima comida, porque no quieren cortar el pasto. Pero el hambre es una consecuencia natural de sus decisiones. Si no quieres trabajar, tampoco comes. 

Si cedemos a la hora de imponer los límites, destruimos el sentido y la lección de las consecuencias. Estaremos estableciendo un límite que fácilmente se desmorona. Si nos enojamos por la decisión que tomaron y si les decimos luego: “te lo dije”, también estaremos ofreciendo un límite débil y arbitrario, y los chicos tendrán razones para enojarse con sus padres y no con ellos mismos. 

Los ingredientes para establecer límites saludables con nuestros hijos son: Usar palabras para pensar, ofrecer opciones, y no hacer despliegues de ira.

Tarea (Formato pdf)

• ¿Cómo uso los principios de «El arte de ser padres con amor y lógica» esta semana que pasó? ¿Les está dando opciones positivas o simplemente los estás obligando a hacer las cosas?A

• ¿Cómo puede poner límites sin simplemente decirles qué hacer? 

• Los limites son buenos. Los psicólogos han observado que los chicos juegan con más seguridad en un patio cerrado que en uno abierto. ¿Cómo le dices al chico que no corra hacia la calle? ¿Que no bote la comida? ¿Qué limpie su cuarto?

• ¿Cuando no ponemos límites los chicos sufren de baja estima. 

• Excusar un mal comportamiento porque el niño ha tenido una mala experiencia puede ser ridículo y llevarse a extremos peligrosos. Uno puede decirle al chico cosas como: «Otras personas han podido sobrellevar esta situación. Estoy seguro que tú también podrás». Esto muestra que usted tiene confianza en su habilidad para superarse.

 

Palabras para pelear y palabras para pensar: 

• El chico le dice algo rudo a los padres.

◦ P/Pl—“Nunca me vuelva a responder en ese tono!”

◦ P/Pn—“Parece que estás enojado. Con mucho gusto te escucharé cuando tu tono de voz sea como el mio.”

• Dos chicos están peleando.

◦ P/Pl— “Sean amables uno con el otro. Dejen de pelear.”

◦ P/Pn—“Muchachos pueden volver a jugar tan pronto como resulvan su problema.Y”

• El chico no limpia su cuarto

◦ P/Pl—“¡Ve al cuarto y lo limpias ya!”

◦ P/Pn—“______________________________________”

• La chica está perdiendo tiempo en el restaurante.

◦ P/Pl—“Apúrate!”

◦ P/Pn—“____________________________”

• A la chica siempre le olvida el sado.

◦ P/Pl—“Te pones el saco o ya verás”

◦ P/Pn—“¿Quieres ponerte el saco o llevarlo en la mano?”

• El chico pospone cortar el cesped.

◦ P/Pl—“¡Te pones a trabajar en la yarda ahora mismo!”

◦ P/Pn—“Come con nosotros tan pronto termines la yarda.”

• El chico quiere salir a juar.

◦ P/Pl—“No, no puedes jugar ahora hasta que hayas terminado la lección.”

◦ P/Pn—“Sí, puedes ir a jugar tan pronto termines la lección. 

• El chico quiere ver televisión en vez de hacer los quehaceres.

◦ P/Pl—“No, no puedes ver televisión hasta que hayas hecho lo que te pedí.” 

◦ P/Pn—“Sí, puedes ver televisión tan pronto termines tus quehaceres.”

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