EL PROGRAMA Y LA FAMILIA

Nuestra familia es una parte muy importante de nuestro desarrollo y recuperación. Si estamos casados tenemos que reconocer que nuestra relación con nuestra pareja es el eje de la familia y que debemos asumir nuestro desarrollo a partir de ahí. Con frecuencia, el proceso empieza con el trabajo de uno de los cónyuges. El otro puede mostrarse renuente al principio, pero muchas veces se va interesando poco a poco.

Si nuestra pareja se muestra renuente o indiferente, abordamos nuestro trabajo de la siguiente manera:

  • Reconocemos nuestros sentimientos de impotencia, ira, desilusión, odio, desconfianza, etc. Podemos escribirlos y entregárselos a Dios en algún acto simbólico que nos ayude a aumentar la fe.
  • Le pedimos a Dios humildemente que le de a nuestra pareja la oportunidad de recuperarse. Pedimos por la necesidades y sentimientos de esa persona, por sanidad de todas las experiencias negativas que tuvo que pasar en las diferentes etapas de su desarrollo. Pedimos también por su familia de origen.
  • Buscamos comunicarnos con transparencia, comprensión y respeto.
  • Proponemos alternativas de trabajo sin presionar ni manipular al otro.
  • Trabajamos en nuestro proyecto de vida personal y lo compartimos con el otro.
  • Mantenemos la esperanza y la visión de fe y los compartimos con el otro.

Nos comprometemos a no culpar al otro por el mal funcionamiento de nuestras relaciones. Entendemos que sólo podemos responsabilizarnos por la parte que nos corresponde. Sabemos que traemos de nuestro pasado ideas y experiencias que influyen nuestro comportamiento y nos estorban. Por consiguiente nos hacemos responsables de identificar esos comportamientos y de cambiarlos por nuevas formas de pensar y de actuar que contribuyan al enriquecimiento de nuestra relación. Reconocemos que con frecuencia esperamos que el otro resuelva conflictos heredados de nuestro pasado o satisfaga necesidades que no satisfacimos en nuestras familias de origen, y que nos resentimos cuando no lo hace. Por eso individualmente trabajamos para lidiar con esos sentimientos que nos pertenecen únicamente a nosotros. 

Aceptamos que como familia o pareja tenemos conflictos que pueden llegar a ser serios en torno diversos asuntos tales como:

  • Manejo del dinero
  • Sexualidad
  • Crianza de los hijos
  • Conflictos de poder relacionados con nuestros roles y las normas, espacios y límites en la familia
  • Resentimiento
  • Temores
  • Control y celos
  • Familiares políticos
  • Comunicación
  • Gustos e intereses

Si en nuestra familia ha ocurrido una infidelidad debemos partir de una actitud de arrepentimiento. La persona que cometió la infidelidad debe arrepentirse. Las actitudes de negación, soberbia o descaro no conducen a una solución. Arrepentirse significa que se la relación infiel se va a dar por terminada, inmediata y efectivamente. Con frecuencia las parejas tienen que fijar límites claros para protegerse el uno al otro. Seguramente la persona que sufrió la infidelidad, también puede encontrar en sus actitudes y comportamientos cosas de las cuales arrepentirse. Es absolutamente indispensable reconocer que la infidelidad crea un situación muy difícil, destruye la confianza y replantea totalmente la dirección de nuestra relación.

El arrepentimiento es una oportunidad maravillosa para arreglar una familia desecha. Si hay arrepentimiento es importante dar gracias a Dios y empezar a trabajar los pasos a partir de ahí.

Como parte del primer paso, reconocemos nuestra impotencia respecto de nuestras relaciones; los hábitos, actitudes, comportamientos o adicciones personales que nos controlan y nuestra capacidad de alcanzar nuestra felicidad y realización plena por nosotros mismos. Mediante oración, como resultado del segundo y tercer paso, le entregamos a Dios nuestra vida y nuestra familia para que Él la forme según lo considere mejor. Le pedimos que nos quite el egoísmo y que nos ayude a afrontar los patrones disfuncionales que marcan nuestras muestras de cariño, nuestra comunicación y la experiencia de nuestra intimidad. Le decimos que queremos que nuestras victorias sean un testimonio de Su gloria, poder y amor para que también otros puedan encontrar este camino.

Abordamos el trabajo de los 12 pasos como un ejercicio de fe y no como una técnica que nos ayude a tener control del otro. Reconocemos que el deseo y los intentos de controlar al otro generan relaciones enfermizas. Por consiguiente, si el otro está dispuesto a trabajar los pasos con nosotros, llegamos a un acuerdo respecto a cuánto tiempo le dedicaremos a este trabajo en cada oportunidad. Entendemos que dedicar tiempo regularmente a trabajar estos pasos es indispensable, pero le daremos la preferencia al que sugiera dedicar menor cantidad de tiempo. Nos disponemos desde el principio a respetar el ritmo del otro. Si por alguna razón, no podemos o se nos olvida hacer el trabajo en el día y la hora convenidos, simplemente reanudamos tan pronto como podamos, sin discutir o culpar al otro. Puede ser que al reunirnos a trabajar con los pasos, nos veamos tentados a tratar de resolver algún asunto específico antes de terminar nuestro trabajo. Esto regularmente no sale bien. A menudo tenemos que aprender a trabajar adecuadamente con los pasos antes de poder tratar problemas específicos y formular nuestro proyecto de familia.

El programa de los 12 pasos se fundamenta en la honestidad. Hay que trabajar estos pasos con un compromiso total de transparencia. Al trabajarlos con el otro, nuestra intimidad sana y aumenta. Sin embargo, antes de lograr el grado de apertura e intimidad que promueve una relación verdaderamente sana la honestidad puede herir susceptibilidades y abrir situaciones emocionalmente fuertes. Por eso recomendamos proceder con cautela. Que no se nos olvide que habrá altibajos. No es necesario abrirse demasiado rápido ni esperar que el otro lo haga. Pero, con todo, a pesar que procedamos con tacto y consideración, la situación puede empeorar antes de mejorar. Por lo tanto, es recomendable que al iniciar hagamos un compromiso mutuo de no parar sin haber dedicado por lo menos seis meses de trabajo sincero, honesto y completo. Si los dos están de acuerdo pueden concertar un acuerdo como el siguiente:
Ejemplo de un convenio para trabajar los pasos con el otro.

ACUERDO

Yo, _________________________________, me comprometo a trabajar los pasos uno, dos y tres el día _______________ a las ______________ por espacio de ____________________ (minutos, horas) durante los próximos _________________ meses. 

Empezaremos cada sesión con una oración de nosotros a Dios. Tendremos presente en nuestra mesa una lista de pautas para una buena reunión y le daremos lectura. Además seguiremos los siguientes lineamientos:

  • No interrumpiremos al otro.
  • Evitamos cualquier palabra ofensiva y mantenemos un tono de voz conversaciones y conciliador. 
  • Mantendremos nuestro enfoque en nosotros mismos, no en el otro. Evaluaremos nuestro progreso personal, no el del otro. No nos fijaremos en las caídas del otro, sino en las posibilidades de restauración personal.
  • Nos comprometemos a quedarnos en la reunión por el tiempo convenido y no salirnos intempestivamente. Si pensamos que el tono de la unión se está volviendo innecesariamente ofensivo, cualquiera de nosotros puede decir: «Con gusto continuaré hablando contigo, tan pronto como podamos dialogar constructivamente». 
  • Mantendremos la reunión únicamente por el tiempo convenido.
  • Si, por razón de fuerza mayor, alguno de nosotros tiene que ausentarse de la reunión, sin haberla terminado, nos comprometemos a poner inmediatamente un fecha para continuarla.
  • Empezamos y terminaremos cada reunión con una oración de nosotros a Dios, siguiendo los lineamientos expuestos arriba. Cultivaremos también el hábito de la oración individual. Mantenemos la confianza en Dios entregándole a él cada día y cada sesión en la que participemos. Tenemos siempre presente que el programa se basa en los pasos uno al tres que podemos resumir así: Yo no puedo. Dios si puede. Le entrego a él mi vida.
  • Si después de dos reuniones sentimos que no estamos pudiendo progresar, pediremos la ayuda de otra persona con más tiempo trabajando el programa.
  • Estamos de acuerdo que si al finalizar el tiempo estipulado en este contrato no hemos terminado nuestro trabajo con los pasos uno, dos y tres, lo extenderemos convenientemente para poder finalizar bien el trabajo.
  • Iremos elaborando poco a poco un proyecto para nuestra vida familiar y de pareja.
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Recursos

Porlafamilia. Un portal con varios cursos para mejorar la familia y enfrentar la infidelidad.

La Codependencia: Una breve descripcion de la condicion codependiente.

12 Pasos que nos acercan más a Dios - Kindle o papel - El libro explora las raíces cristianas de los doce pasos que se usan en diversos grupos de recuperación y muestra cómo usarlos para enriquecer la fe.

12 pasos y 12 tradiciones - El libro de recuperación usado en AA

Teoría de Bowen: Definiciones (Inglés)